{"id":2911,"date":"2016-05-19T10:53:58","date_gmt":"2016-05-19T17:53:58","guid":{"rendered":"http:\/\/stage.msia.org\/nuevoamanecer\/?p=2911"},"modified":"2016-06-07T10:44:40","modified_gmt":"2016-06-07T17:44:40","slug":"una-foto-eterna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/archivos\/2911-una-foto-eterna","title":{"rendered":"Una Foto Eterna"},"content":{"rendered":"<p>Por Elizabeth Baralt<\/p>\n<hr \/>\n<p>Siempre digo que he aprendido mucho de la vida a trav\u00e9s de la muerte. Quiz\u00e1s porque, inconscientemente, recuerdo el t\u00edtulo de una cinta de mi Bienamado John-Roger que escuch\u00e9 por primera vez en 1998. Se llama \u201c<a href=\"https:\/\/stage.msia.org\/store\/product.php?productid=4858&amp;cat=&amp;page=1\">Living Through Dying<\/a>\u201d y contiene un seminario que J-R dict\u00f3 en Chile. En aqu\u00e9l entonces, yo ten\u00eda apenas dos a\u00f1os en el MSIA \u2014sorpresivamente seducida por la energ\u00eda del movimiento\u2014 despu\u00e9s de haber tomado varios seminarios <a href=\"http:\/\/seminariosinsight.com\/website\/\">Insight<\/a>. \u00a0Estaba, pues, comenzando a transitar un sendero espiritual que, para m\u00ed, era literalmente el primero. Nunca antes me hab\u00eda abierto a la energ\u00eda divina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo claramente cuando escuch\u00e9 ese seminario. \u00bfC\u00f3mo olvidarlo? Desde los primeros minutos, sent\u00ed que las l\u00e1grimas se amontonaban en mis ojos hasta que explotaron en miles ba\u00f1ando mi rostro. Por m\u00e1s que lo intentaba, no pod\u00eda contener el llanto que ven\u00eda desde un lugar muy dentro de m\u00ed, y se hac\u00eda cada vez m\u00e1s fuerte. La voz de J-R se mezclaba con mis sollozos que continuaron a\u00fan hasta despu\u00e9s de terminar la cinta. Acababa de escuchar una explicaci\u00f3n rotunda, tajante y clara sobre la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al poco tiempo, en Agosto de ese mismo a\u00f1o 1998, \u00a0volv\u00ed a escuchar el seminario de J-R. Esta vez, buscaba consuelo a un profundo dolor y llanto que se apoder\u00f3 de mi vida. Mi amado hijo Demian, a sus 20 a\u00f1os, acababa de transcender al Esp\u00edritu despu\u00e9s de un paro respiratorio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S\u00ed. Estaba dici\u00e9ndole adi\u00f3s a la presencia f\u00edsica de mi primer hijo.\u00a0 A\u00fan yo no ten\u00eda el aprendizaje espiritual suficiente para evitar sentirme ante una tragedia irreparable. Sin embargo, algunas se\u00f1ales ya me indicaban el camino hacia la aceptaci\u00f3n y el entendimiento. Se\u00f1ales que comenzaron a llegar dos meses antes de su partida f\u00edsica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una madrugada de Junio de 1998, Demian sufri\u00f3 un fuerte ataque de asma. A pesar de cualquier intento, \u00e9l no pudo respirar m\u00e1s y se desplom\u00f3. Lo subieron a la ambulancia y yo, a su lado, recorr\u00ed\u00a0 las millas que nos separaban del hospital susurr\u00e1ndole al o\u00eddo una canci\u00f3n que sol\u00eda cantarle cuando era beb\u00e9, pidi\u00e9ndole que no se fuera, e implor\u00e1ndole ayuda a J-R. Mi hijo no reaccionaba y su piel se sent\u00eda muy fr\u00eda al tacto. Cuando llegamos al hospital, el doctor me comunic\u00f3 que ese muchacho adorado, quien a diario me manifestaba su amor en palabras y mimos, no ten\u00eda signos vitales. Hab\u00eda muerto. Grit\u00e9 muy duro y llor\u00e9 desconsoladamente, abrazada a mi esposo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De pronto, todos vimos c\u00f3mo Demian se incorpor\u00f3 en la camilla, mientras dec\u00eda:\u00a0 \u201c\u00bfD\u00f3nde estoy?\u201d. M\u00e9dicos y enfermeros corrieron hacia \u00e9l para auxiliarlo, lo inyectaron, lo estabilizaron y, casi al amanecer, volv\u00eda a casa con nosotros. Yo sent\u00eda una mezcla de emociones, y no paraba de llorar. Hab\u00eda visto morir a mi hijo y, unas horas despu\u00e9s, lo abrazaba mientras se recuperaba en su cama. Ese mismo d\u00eda \u2013que tambi\u00e9n era el d\u00eda de mi cumplea\u00f1os- me comunic\u00f3 su deseo de contarme algo; quer\u00eda cont\u00e1rmelo solamente a m\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me sent\u00e9 junto a \u00e9l en su habitaci\u00f3n, no sin antes prometerle que guardar\u00eda en secreto nuestra conversaci\u00f3n; \u201cno le digas nada a mis amigos, porque van a creer que me volv\u00ed loco\u201d, as\u00ed me lo pidi\u00f3. \u00a0Y, calmadamente, con placidez, me dijo: \u201cMami, por favor, no sigas llorando. Yo no sufr\u00ed nada. Yo me fui a un lugar demasiado bello. Era tan bello que no quer\u00eda regresarme. Yo ve\u00eda todo como una pel\u00edcula. Vi a mis amigos, mis juguetes desde que era ni\u00f1o, todo\u2026 Y era un lugar bell\u00edsimo. Yo no sufr\u00ed, mamita. Y tampoco me quer\u00eda regresar. As\u00ed que, deja de llorar porque no ha pasado nada\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su relato fue un b\u00e1lsamo para m\u00ed. Me tranquilic\u00e9 y, coloqu\u00e9 sus palabras en alg\u00fan lugar de mi coraz\u00f3n. A partir de ese d\u00eda, not\u00e9 que Demian hab\u00eda embellecido, ten\u00eda una energ\u00eda m\u00e1s suave, una especial cadencia en su voz y en su mirada. Lo disfrut\u00e9 cada vez m\u00e1s, d\u00eda a d\u00eda, en nuestro diario compartir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta que dos meses despu\u00e9s, en Agosto de 1998,\u00a0 recib\u00ed una llamada advirti\u00e9ndome que mi hijo estaba muy mal. Se hab\u00eda repetido el mismo cuadro que vivimos aquella madrugada de Junio.\u00a0 Esta vez, estaba en compa\u00f1\u00eda de varios amigos; ellos presenciaron su \u00faltima respiraci\u00f3n mientras lo llevaban a la emergencia de un hospital.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cYa no hay nada que hacer; definitivamente muri\u00f3 \u201d. Las palabras de mi esposo resonaron en mi cabeza y, al instante, me vi a mi misma muy peque\u00f1a, peque\u00f1\u00edsima, atrapada en la enorme b\u00f3veda del universo, mientras una voz muy clara me dec\u00eda: \u201cT\u00fa no controlas nada\u201d. La escena la tengo a\u00fan en la memoria y puedo sentir su intensidad y poder, cada vez que me lo propongo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de ese momento, me atrap\u00f3 un torbellino de l\u00e1grimas, sufrimiento y pesar que apenas consegu\u00eda algo de alivio con las palabras y compa\u00f1\u00eda de mis amigos Ministros del MSIA. Uno de ellos envi\u00f3 un email a J-R anunci\u00e1ndole la trascendencia de mi hijo. Sin embargo, el Viajero pidi\u00f3 que yo misma le escribiera y le contara con detalles cu\u00e1l hab\u00eda sido el proceso. Le narr\u00e9 lo que hab\u00eda sucedido dos meses atr\u00e1s, el bello renacer de mi hijo, y c\u00f3mo hab\u00eda sido finalmente su partida de este plano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aqu\u00e9l entonces, yo estaba tomando la <a href=\"https:\/\/stage.msia.org\/es\/participa\/seminario\/ptsmce\/\">Maestr\u00eda en Espiritualidad Pr\u00e1ctica del MSIA<\/a> que dictaban en Colombia. Una vez al mes \u2013junto a un peque\u00f1o grupo de Ministros\u2013 viajaba de Caracas a Bogot\u00e1 para ir a clases durante el fin de semana. La clase de ese Agosto de 1998 justamente se realizar\u00eda una semana despu\u00e9s de la despedida de Demian. Pero, de algo yo estaba segura en mi coraz\u00f3n: quer\u00eda asistir a como diera lugar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y as\u00ed lo hice.\u00a0 El amor que sent\u00ed durante esos d\u00edas fue tan inmenso que, por primera vez en mi vida, cre\u00ed estar bien cerca del cielo. Paul Kay y Jes\u00fas Becerra como facilitadores, y casi cien participantes presentes en el sal\u00f3n, me envolvieron en un manto de luz y unicidad dif\u00edcil de describir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Comenzaba, as\u00ed, mi sanaci\u00f3n y el sendero que me conducir\u00eda a la aceptaci\u00f3n y el entendimiento de la transcendencia de mi hijo hacia el Esp\u00edritu. Pasaron los meses y se intensific\u00f3 mi devoci\u00f3n por las ense\u00f1anzas de J-R. , as\u00ed como tambi\u00e9n una b\u00fasqueda personal sobre el significado de la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, vine a la Conferencia del MSIA en Los Angeles, con una petici\u00f3n de mi peque\u00f1o hijo Edgar Daniel. \u201cTr\u00e1eme una foto tuya con John-Roger\u201d; \u00a0esa fue su respuesta cuando le pregunt\u00e9 qu\u00e9 quer\u00eda de regalo. Y la noche del s\u00e1bado, durante la cena de celebraci\u00f3n en la Conferencia, encontr\u00e9 el momento preciso para la foto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>J-R se paseaba entre las mesas saludando y conversando. De pronto, se par\u00f3 detr\u00e1s de la nuestra y fue cuando Magaly S\u00e1nchez me dijo: \u201cAhora o nunca\u201d.\u00a0 Caminamos hacia \u00e9l, lo saludamos y le ped\u00ed la foto. \u201cJ-R, tambi\u00e9n quiero agradecerte el apoyo que me diste durante la muerte de mi hijo\u201d, agregu\u00e9 brevemente. \u00c9l estaba distra\u00eddo mirando a los lados y, cuando escuch\u00f3 mi \u00faltima frase, me vio fijamente a los ojos en b\u00fasqueda de algo. Mi cuerpo se estremeci\u00f3 fuertemente, como si hubiese pegado un dedo a un cable con electricidad. Unos segundos despu\u00e9s, me dijo sonriendo: \u201c<em>Oh, yes. I remember. It was terrific!<\/em>\u201d (\u201cOh, si. Yo recuerdo. Fue fant\u00e1stico!\u201d).\u00a0 Y acerc\u00f3 su cara a la m\u00eda para posar ante la c\u00e1mara que ya Magaly ten\u00eda encuadrada.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2912\" src=\"https:\/\/stage.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/elizabeth-baralt.jpg\" alt=\"elizabeth baralt\" width=\"702\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/elizabeth-baralt.jpg 702w, https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/elizabeth-baralt-300x256.jpg 300w, https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/elizabeth-baralt-578x494.jpg 578w\" sizes=\"auto, (max-width: 702px) 100vw, 702px\" \/><\/p>\n<p>A\u00fan mi cuerpo temblaba cuando nos sentamos de nuevo a la mesa. Adem\u00e1s, me sent\u00eda confundida con las palabras de J-R. Le pregunt\u00e9 a Magaly: \u201c\u00bfT\u00fa escuchaste que \u00e9l dijo <em>terrific <\/em>(fant\u00e1stico), o son ideas m\u00edas?\u201d. En efecto, esa fue la palabra que us\u00f3 y que me retumbaba en la cabeza sin entender el sentido que \u00e9l le hab\u00eda dado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tom\u00e9 la c\u00e1mara para hacer otras fotos, y me di cuenta que no funcionaba. Era una de esas peque\u00f1as que usaban rollos fotogr\u00e1ficos. No adelantaba ni disparaba, no daba se\u00f1ales de vida. \u00a1Yo no pod\u00eda creer que perder\u00eda mi foto con J-R! As\u00ed que, una de las primeras cosas que hice cuando regres\u00e9 a Venezuela fue buscar un lugar donde la arreglaran y salvaran el rollo. En efecto, lo salvaron; y para ello tuvieron que romper la c\u00e1mara. La \u00faltima foto que tom\u00f3 fue esa con J-R. que yo guardo como el recuerdo de un m\u00e1gico momento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Casi diez a\u00f1os despu\u00e9s de la trascendencia de Demian al Esp\u00edritu \u2013gracias al constante trabajo espiritual, a la luz y al Viajero\u2013 comenc\u00e9 a sentir por primera vez que no hab\u00eda dolor en mi coraz\u00f3n ni l\u00e1grimas en mis ojos, cuando lo recordaba o hablaba de \u00e9l. Finalmente, hoy, 17 a\u00f1os m\u00e1s tarde, entiendo porqu\u00e9 su partida fue \u201c<em>terrific<\/em>\u201d,\u00a0 y puedo agradecer a Dios esa experiencia que me ha ense\u00f1ado profundas lecciones de vida. Y aqu\u00ed sigo, sin parar, en un eterno etc\u00e9tera, consciente m\u00e1s que nunca de que yo soy esa alma que habita en mi cuerpo, y segura del gran rencuentro que celebraremos cuando regrese a mi verdadero hogar . Gracias J-R.<\/p>\n<p>Elizabeth Baralt<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><a href=\"https:\/\/confirmsubscription.com\/h\/i\/478E5159AAC18F52\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2719\" src=\"https:\/\/stage.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/subscrib-Nuevo-A.jpg\" alt=\"subscrib-Nuevo-A.jpg\" width=\"1200\" height=\"627\" srcset=\"https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/subscrib-Nuevo-A.jpg 1200w, https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/subscrib-Nuevo-A-300x157.jpg 300w, https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/subscrib-Nuevo-A-768x401.jpg 768w, https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/subscrib-Nuevo-A-1024x535.jpg 1024w, https:\/\/www.msia.org\/nuevoamanecer\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/subscrib-Nuevo-A-578x302.jpg 578w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Elizabeth Baralt Siempre digo que he aprendido mucho de la vida a trav\u00e9s de la muerte. 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