Encuentra el camino de Aquello Que Es, encuentra el camino de los dioses, encuentra el camino de tu corazón. Y cuando dos o más se reúnen en ese nombre del amor —sea el mitológico Ra, o el Señor Cristo, o un Maestro ascendido, o un miembro de la Gran Hermandad Blanca— sabemos que el corazón puede discernir al Espíritu.
Con la mente, lo pensamos. Con el corazón, lo sabemos. Con nuestros labios, lo confesamos. Y con todo nuestro ser, lo vivimos. Y, en ese punto, nos convertimos en el ser humano cósmico. John-Roger, DCE