“Si estás dispuesto a perseverar, llegarás al amanecer. Encontrarás la luz y cómo esta se te revela, independientemente de lo que hagas.” – John Morton
Este artículo está tomado de una sesión de compartir que John Morton tuvo con una clase de Alquimia Espiritual en Mayo de 2025.
Consideremos cómo experimentas la intención de Dios para ti. Cuando tenemos un momento de perspectiva y reflexión, parte de eso podría aparecer como «por fin», cuando «ya era hora». Podemos estar flotando, navegando las corrientes que son eternas, luego, llega un momento en que giramos, o sucede algo que escapa a nuestro control. Esto nos lleva a una condicionalidad de cómo funciona en reflexión.
Si estás dispuesto a perseverar, llegarás al amanecer. Encontrarás la luz y cómo esta se te revela, independientemente de lo que hagas. La reflexión nos invitará a actuar, y nuestra consciencia nos invitará a ser quienes somos. Si lo hacemos, todos seremos quienes somos, y es hermoso, glorioso y maravilloso. Es nuevo, como cuando dices «¡He nacido de nuevo!».
La gran oportunidad de la alquimia espiritual reside en estar en el amor que somos. Así es como me identifico con lo que es. Es también algo magnifico en la manera en que está organizada. Tiene una forma que se relaciona con la perfección. La forma puede ser un indicador o una señal. Miramos hacia el significado, el valor y el propósito.
Recuerdo cuando John-Roger nos invitaba a leer la Biblia. En todos los testamentos, los libros, la Torá, lo que está registrado – nos preguntábamos: «¿Por qué leerlo, estudiarlo, reflexionar en su significado y mirarlo como guía de vida para determinar quiénes somos?».
Se convertiría en algo muy singular y simple, como si hubiera estado aquí siempre. Ámense los unos a los otros y a Dios. Y amen lo que es, la Creación. No hay otra, y aun así, continúa.
Estamos en un nivel que se registra como algo en una forma, como una forma estática. Por ejemplo: «Eso es un triángulo. Eso es una pirámide. Eso es una hipérbole». ¿Qué forma es esa? Sigue la forma de la mente.
Todas estas formas se congregan en sincronía. Lo que está arriba también está abajo. Podemos ver cómo se manifiesta en los niveles y las formas. Si pudiéramos crearlo y tener la consciencia que lo contemplara todo a la vez — míralo completamente integrado en todas sus formas, posiciones, coordenadas y formaciones—, se transformaría en algo que siempre ha sido.
¿Qué es ese encuentro con todas las formas y niveles? ¿Era realmente necesario? En ese movimiento, lo que veo es, que es necesario y lo libera. A medida que profundizamos en lo que es necesario en nuestra vida para ser completos, plenos, felices y saludables, estamos invocando la siguiente realidad. Y esta seria integrada.
Lo hemos tenido a lo largo del camino, siempre presente y con nosotros en la perfección. También con nosotros esta siempre la oportunidad de reflexionar, sin embargo, encontramos la dualidad en ello. Podría ser arriba, abajo, derecha, izquierda, adentro, afuera, negro, blanco. ¿Cuántas dualidades existen? Eso me suena a la mente. La mente seguiría reverberando.
Si miras un reflejo, es como un eco. Impacta con la sustancia y luego desaparece. Es otra limitación y luego desaparece. Hay algo así como un ir y venir que se convierte en ritmo, una cuenta, un tono.
En algún momento, podríamos preguntarnos: «¿Hasta dónde llego con esto?». Cuando estés dispuesto a soltarlo, déjalo ir. Luego, descubriremos hasta qué punto estamos dispuestos a soltarlo. Puede ser simplemente hasta el final. ¿Cómo hablamos de ello o con ello?
Hay tanto que desconocemos sobre eso. Pero podemos estar en la penumbra de lo que es. Cuando algo sube, debe bajar. ¿Qué sentido tiene si no sube ni baja? ¿Acaso deja de moverse alguna vez?
A eso lo llamamos el punto de inflexión. Está girando, pero es un punto. ¿Qué tan pequeño es un punto? El punto puede seguir disolviéndose hasta una vibración más baja, donde es infinito. ¿Cuántos números puedes bajar por debajo del cero o hacia el poder negativo? Todos nos originamos en algo parecido al cero. ¿Qué es eso? Es un «no número». Es una presencia.
La mente se atasca y se ahoga, llena de sí misma. Ese es un estado realmente hermoso. Luego, tiende a soltarse. Por mucho que intentaba avanzar, ahora retrocedo. Parece una caída, pero en realidad es un ascenso.
Touché. Estamos en contacto. Estamos en el punto de lo que sea que se llame. Tiene muchos nombres. En nuestros instrumentos humanos, tocamos. Sabemos que estamos en contacto, y es real. Entonces, ¿por qué nos «justamos»? Quizás por diversión, para pasar un buen rato juntos.
Considero que es una hermosa forma hacia la trascendencia. Encuentra esa risa en lo que es y deja que nos lleve allí. Pero también está aquí.
Que Dios te bendiga.
Oración: Conoce a Dios
del Libro ~ Tú eres la Bendición
Querido Señor, te damos gracias por tu presencia nuevamente con nosotros.
Nos tomamos un momento para preparar nuestro templo interior y abrir las puertas de par en par,
para encontrar el altar, el lugar de adoración,
y para venir simplemente como somos, para presentarnos
abiertamente, sin engaño.
Lo que no sabemos cómo desprendernos, lo que no nos pertenece,
te lo traemos.
Te lo traemos para que seamos purificados,
para que nos quites lo que no sabemos soltar.
Sentimos la frescura de esta presencia.
Respiramos el aire que está limpio.
Y encontramos tu descanso, que sostienes la vida de cada uno de nosotros y nos la das libremente, y nos muestras cómo vivir.
Pedimos que tu mano se pose sobre nosotros de manera personal, para que sintamos tu toque, la corriente que viene de ti hacia nosotros, que renueva, restaura y regenera.
Pedimos que cualquier cosa que nos cubra los ojos, que nos oscurezca o nos bloquee, sea removida y que nuestra visión sea verdadera y clara. Pedimos que tu toque sane todos nuestros sentidos, para que podamos salir de este templo erguidos, fuertes, conscientes de nuestro propósito.
Y te pedimos que nos concedas, en gracia, tu comprensión y la capacidad de soportar lo indignante y lo perturbador.
Sobre todo, te pedimos tu paciencia, pues sabemos que, al aprender a esperar y a sostener, perseveraremos en tu propósito.
Y en esto está la clave de nuestro triunfo, de nuestra superación de cualquier desafío que se nos presente.
En nuestra humildad, te permitimos voluntariamente que nos levantes y nos cargues,
que hagas lo que no haríamos por nosotros mismos, en tu misericordia,
en tu compasión y en tu adoración.
Que te lo devolvamos plenamente.
Baruch Bashan.










