Yo digo: «Ve y compruébalo». Si es parte de aquello que te concierne, ocúpate de ello. Si no es parte de aquello que te concierne, aléjate de esa área y ve hacia lo que sí te concierne, y ponte en propósito con tu vida. – John-Roger
Estas «gemas» de John-Roger se publicaron por primera vez como un artículo en la versión impresa del Nuevo Amanecer en noviembre de 1990.
Aprendí a enviar la Luz. Y fue. La vi ir. E hizo lo suyo. Me emocionó pensar que yo podía participar en eso. Bueno, ahora sabes por qué me gusta hacer este trabajo. Porque estamos tratando con magia real. No con juegos de manos. No con «woo woo». Ah, sí, quizá algo de «woo woo». «Woo woo» de verdad. Suficiente como para que, cuando empezamos a tener experiencias en los mundos internos, digamos: «Tuve este sueño».
– John-Roger
Washington, D. C., mayo de 1990
No tienes que salir a compartir el amor con el mundo. Fluirá a través de ti. Tu semblante apacible del Espíritu transformará. Simplemente compartimos la información con la gente. No les decimos que crean o que dejen de creer, sino que lo comprueben por sí mismos. Nunca le digo a nadie: «Cree en mi experiencia» y en lo maravillosa y grandiosa que fue, porque puede que ellos no tengan lo que yo tengo. Puede que obtengan algo mejor, o peor. Pero yo digo: «Ve y compruébalo». Si es parte de aquello que te concierne, ocúpate de ello. Si no es parte de aquello que te concierne, aléjate de esa área y ve hacia lo que sí te concierne, y ponte en propósito con tu vida.
– John-Roger
Filadelfia, Pensilvania, mayo de 1990
Nunca te lances a las cosas de este mundo con prisa. Trae tu mente. Trae tu corazón. Trae tus emociones. Trae tu intuición. Trae tu Espíritu. Siéntate con algunos amigos, consigue un par de enemigos, y entonces empiezas a encontrar la verdad de ello. Pero ni siquiera con la verdad se puede negociar, porque es demasiado efímera. La verdad es una percepción; la verdad es una visión. Es lo que ves, y por eso es un mundo de manchas de tinta.
– John-Roger
Asilomar, noviembre de 1989
Más te vale estar en contacto con tu Espíritu. Más te vale estar en contacto con tu Alma. Más te vale saber qué está pensando y haciendo esa mente. Más te vale comprender cómo estallan tus emociones y cómo surgen y te molestan por dentro, para que al menos puedas encontrar maneras de usarlas a tu favor.
– John-Roger
Filadelfia, Pensilvania, mayo de 1990
El deseo no duele. El deseo es una buena sensación. El apego no duele. Eso también es bueno, porque estás sacando mucho de ello. El desapego duele, y ese es el momento del sufrimiento. La gente dice: «Quiero llevar esto a su fin de una buena manera». Las cosas no terminan de buenas maneras. Terminan porque ya no son buenas. Terminan de malas maneras y tú solo esperas rescatar de ello toda la bondad que puedas.
– John-Roger
Asilomar, noviembre de 1989
Allá atrás, en aquellos tiempos, cerraste tu Espíritu a causa del dolor. Cuando percibes que las personas a las que amas están heridas, o están siendo heridas, o van a ser heridas, ese Espíritu se cierra, y entonces hay una forma de duelo ahí dentro. No ha hecho su duelo para soltar, para abrirse de nuevo. Pero es un método muy sencillo de apertura. Todo lo que tienes que hacer cuando estás en eso es que alguien que te ama te toque. Cuando recuerdes cualquiera de esos momentos, puedes extender la mano hacia tu esposo, si vas en el coche, y simplemente tomar su mano y sostenerla un minuto, y dejar que eso abra el Espíritu. Sabrás que está abierto porque empieza a sentirse cálido y pleno ahí dentro. Y puede que surjan lágrimas. Puede que surja tristeza con ello, y puede que eso continúe por un tiempo hasta que salga limpio de ti. Es como un cáncer que se desprende.
– John-Roger
Retiro Viviendo en la Gracia PAT, marzo de 1990
Estas personas no saben de tu conciencia espiritual interna, ni de tu movimiento, ni de tu karma, ni de lo que estás atravesando, y te añaden sus campos de karma y sus pensamientos y sentimientos. Hazles un favor. Levántate y márchate. Que te quedes ahí, corrompiéndote y culpándolos a ellos, es atarte lo mismo alrededor del cuello.
– John-Roger
Filadelfia, Pensilvania, mayo de 1990
Te levantas y te miras en el espejo y dices: «Hola, Jesús. ¿Qué hay de nuevo? ¿Algo que quieras que sepa hoy?».
Él dice: «Lávate los dientes primero».
«Jesús, ¿tienes que ser tan práctico? Quiero decir, ¿no podrías contarme sobre algún evento cósmico?».
Él dice: «Sí, estás aquí. Además, usa desodorante».
«Señor, ¿hay algo más?».
«Sí, trata mejor a tus hijos y trata mejor a tu cónyuge».
– John-Roger
Filadelfia, Pensilvania, mayo de 1990
Te estás despertando a ti mismo. En cierto sentido es como decir: «El soñador está despertando». Es la sacudida fuerte la que te despierta. No obstante, es un despertar. Eso no significa que no vayas a experimentar algo de ansiedad, que las cosas vayan a ser perfectas de ahora en adelante, porque sigues siendo heredero de las cosas del cuerpo. Justo dentro, más allá de todas las cosas emocionales y psicológicas, hay algo que dice: «Estoy bien». Yo escucharía a ese. Aunque tu evidencia apunte a que no estás bien, yo simplemente negaría que la evidencia sea la realidad frente a ese «Estoy bien». Me he alejado de mucha gente de la que pensé que nunca me alejaría, porque tenía que quedarme con el «estar bien» de ello. Podría haber sido flexible, podría haber sido amable, podría haber hecho muchas cosas, y no las hacía, porque estaba seguro de que, si lo hacía, eso se interpondría entre el Señor y yo. No me arriesgaría. Es mejor mandarlos lejos, enojados si es necesario, que ponerlos entre ti y el Espíritu.
Es difícil, pero cuando estás ahí y estás en ese contacto, la gente quiere venir y estar a tu alrededor porque siente esta transmisión. Viene directamente a través de la forma. Entonces la gente quiere formar parte de ello. Otros quieren destacar y maldecirlo y despedazarlo, derribarlo. Está bien, con esos ni siquiera haces nada. No te enojas con ellos ni te alteras.
– John-Roger
Asilomar, noviembre de 1989
Cuando asumí por primera vez este trabajo, pensé: «Vender coches que no funcionan sería más fácil que tratar de hablarle a la gente sobre la Trascendencia del Alma cuando no hay manera de que pueda demostrarla. No hay manera de que pueda hacer nada para describirla».
Ellos dijeron: «Ese no es tu trabajo. Tu trabajo es presentar la información, y el Espíritu de Dios hará el resto. Coopera».
Y yo dije: «Eso es fácil». Y entonces me subo aquí y digo: «No tengo nada que decir».
«No importa lo que digas, vamos a cabalgar las palabras hasta sus oídos y hasta su interior, y ellos se abrirán y oirán las cosas superiores de todos modos. Y con los años aprenderás a hacerlo cada vez mejor. Se verá más pulido, más ágil, más rápido y más seguro, pero no pienses ni por un minuto, J-R, no pienses que eres tú quien lo hace, porque no lo eres».
El mismo Espíritu que está en mí, está en ti. Las Almas son expresión individual, y en eso, debo saludarte. Y cuando veo eso, todas las cosas de la personalidad quedan perdonadas. Todos los comportamientos, buenos, malos, lo que sea, simplemente quedan perdonados. Yo digo: «Eso no es lo que estamos haciendo. Estamos haciendo Trascendencia del Alma».
– John-Roger
Washington, D. C., mayo de 1990
Recuerdo una vida en la que me llevaron a ver a un gran maestro en la India. En el trayecto de ida, yo iba en la parte trasera del bote y otras personas remaban. Me pusieron coronas y guirnaldas y me decoraron porque yo era el rey del bote. Me ayudaron a subir la montaña, y cargaron todos mis bultos y todo lo demás. Cuando dormíamos, ellos lo arreglaban todo. Luego llegué a conocer al maestro, él me inició, y en el trayecto de vuelta yo cargaba las bolsas, yo remaba el bote. No podía creerlo. Pero en el camino de regreso recuerdo que apareció alguien más, y estábamos sentados en la parte trasera del bote remando, y yo me reía porque en el viaje de vuelta esa persona iba a remar. Desde ese punto, nunca se me ha metido dentro la idea de que uno es más grande que otro; es simplemente que todos estamos haciendo cosas diferentes en momentos diferentes. A veces, cuando yo caigo, la gente me levanta; a veces, cuando ellos caen, yo los levanto; pero todos estamos remando el bote porque todos estamos en él. Y es simplemente que todos sonreímos con el conocimiento de que el nuevo que llega y cree que es tan maravilloso y grandioso, va a formar parte de lo ordinario dentro de poco, porque el maestro nos reduce a lo ordinario, que es justo esa condición previa a Dios.
Cuando llegas a cierto lugar y ves la maravilla de todo ello, realmente te humilla. De inmediato te das cuenta de que estás sirviendo a la forma de Dios en muchas cosas, y así que simplemente sigues con lo tuyo. Hay muchas personas a las que no les gustaremos cuando hagamos eso.
– John-Roger
Retiro Viviendo en la Gracia, marzo de 1990
El Espíritu abrirá tu ojo espiritual por ti cuando de verdad estés listo para entrar en ello. Lo abrirá. A ti te corresponde hacerte disponible para reconocerlo cuando esté abierto. Y así, como dice el viejo refrán, te sientas a los pies del Señor y miras todo el día sus ojos por si acaso mira en tu dirección. Y eso va a requerir mucha paciencia. Al mismo tiempo, se mueve muy rápido. Nunca pasa de largo cuando nos enfocamos en la incomodidad. Cuando te enfocas en la comodidad de lo que estás buscando, pasa muy, muy rápido.
– John-Roger
Retiro Viviendo en la Gracia, marzo de 1990
Una persona me dijo que la definición de una secta es simplemente un grupo de gente sin ningún poder político. Pensé en eso y me dije: bueno, el ejército lava el cerebro de la gente para que haga lo que dicen, para que marche cuando lo dicen, para que luche y mate lo que dicen, y tienen el poder para hacerlo cumplir. ¿Sabes qué clase de poder tenemos nosotros para hacerlo cumplir cuando la gente no hace lo que queremos? Ninguno. Pensé: quizá deberíamos tener un cepo de penitencia donde metan la cabeza, y entonces todos puedan ir y darles un beso en la mejilla hasta que no lo soporten.
– John-Roger
Filadelfia, Pensilvania, mayo de 1990
La dificultad que has tenido en tus relaciones es que has cerrado tu Espíritu. Cuando las personas cierran su Espíritu, más te vale levantarte y salir de la habitación, a menos que vayas a hacer lo necesario para volver a abrir su Espíritu. Una persona que lo cierra rara vez sabe cómo volver a abrirlo. Es muy, muy raro. Quizá intenten con alcohol o drogas para tratar de abrirlo. O saldrán a un atracón de sexo para tratar de abrirlo. Y la mejor manera es acudir a alguien cuyo Espíritu esté abierto y dejar que te toque. Es simplemente una transmisión del Espíritu, y empiezan a abrirse de nuevo. Y ojalá esa fuera una persona consejera que además pudiera luego hablarte de cómo te cierras, para que al menos puedas protegerte de ello. Si vuelve a suceder, regresas y haces que te lo reabran, y lo reabren y lo reabren, hasta que un día simplemente te niegas a cerrar tu Espíritu ante nadie.
Cuando cierras tu Espíritu, ahí dentro es la muerte. Yo también sé cómo se siente. Apuesto a que todos en esta sala saben cómo se siente. Y eso no nos gusta. Preferimos con mucho tenerlo abierto, y por eso estamos aquí haciendo esto.
Pero no puedes andar corriendo por el mundo, a cada grupo religioso, tratando de encontrar a alguien que te abra el Espíritu. En última instancia, esa es tu responsabilidad. Puedes mantener tu Espíritu abierto no tirando tu cerebro a la basura, no descartando el pensamiento crítico. Descarta el mentalizar y descarta el pensamiento negativo. Quítate esos de en medio y ve por el enfoque positivo. El pensamiento crítico es un buen camino espiritual a seguir. Lleva tu cerebro contigo a una relación, no solo tu cuerpo y tus emociones, y luego mucha esperanza.
– John-Roger
Viviendo en la Gracia PAT, marzo de 1990
P: Hay veces en que sigo pensando que ya está, que la he fastidiado. Pero tú siempre me perdonas y siempre estás ahí.
J-R: Bueno, sí me importa. Y no te juzgué, así que no había razón para perdonarte. Lo que estabas atravesando ya era bastante duro sin que yo le pusiera nada encima. Y sabiendo que era duro, muchas veces lo mío era mantenerme un poco alejado de ti para no reflejártelo de vuelta, porque cuando me ves mirarte, por dentro dirías: «Oh, Dios, él ve que estoy fallando». Y entonces estarías usándome físicamente para golpearte a ti mismo. Bueno, eso tampoco es mi trabajo, así que a menudo me mantengo alejado cuando la gente está en eso, para que tampoco puedan usarme para golpearse a sí mismos. No he hecho más que entrar y decir: «Hola, ¿cómo estás?», y salgo, y ellos tienen una semana de lo malos que son. No obstante, estoy aquí, así que me cruzo con la gente.
Ahora, algunas personas dicen: «Oh, Dios, él entró, apuesto a que eso está desapareciendo y yéndose». Eso también ocurre. Lo que se permite que sea elevado, ciertamente lo hará. Pero si no se permite que sea elevado, no significa que yo no vaya a seguir amando y cuidando y estando ahí con la persona y acompañándola tanto como pueda a través de eso. Pero la decisión de qué tan rápido aliviar el karma de ti, o de quitar algo de lo que estás aprendiendo, tiene que basarse en tu experiencia espiritual, no en la mía. Si le quitamos el sufrimiento a una persona demasiado pronto, no aprende. A veces tienen que llegar a estar hartos y cansados de estar hartos y cansados. Y entonces te lo entregarán. No tienes que quitárselo.
– John-Roger
Retiro Viviendo en la Gracia, marzo de 1990
Si Dios nos creó y dijo: «Vais a bajar ahí y a experimentar», probablemente vas a estar a oscuras respecto a lo que estás creando durante mucho tiempo. Un día dices: «¡Ajá! ¡Eureka! ¡Ahí está!», y te sientes de maravilla. Luego vuelves a la oscuridad por mucho tiempo. La oscuridad es el inconsciente, y de ese inconsciente viene el caos, y del caos viene la creación, y de la creación viene la confusión, o la cooperación. Si detienes la confusión, empieza a avanzar en su propio ritmo, y fluyes con la vida. ¡Dios, qué agradable es eso! Porque esos son los días en que sabes que Dios está en el Reino de los Cielos dentro de ti, y Dios está funcionando como tú, y tú eres Dios porque estás funcionando como eso, y el gozo es simplemente pleno sin límites. Una vez que accedes a esa energía del Alma y ese gozo surge, ¿sabes que es asombroso lo que perdonas en tu peor enemigo? Se lo perdonas todo.
– John-Roger
Filadelfia, Pensilvania, mayo de 1990
Si me desvío de lo que es el flujo del Espíritu, este no espera. Si vosotros vais por el camino de la vida, más os vale seguir en vuestro camino. Yo no miro atrás para ver quién me sigue. Te diré por qué. Estoy demasiado ocupado mirando hacia dónde voy. Cada vez que he mirado atrás, o a un lado, o he tratado de ser el salvador de todos, me he caído y me he lastimado terriblemente. Entonces dije: «Escucha, si vas a donde yo voy, si vas delante, te mantendré el ojo puesto, porque he aprendido a esquivar muchos hoyos y mucho lodo observando cómo la gente los pisaba». Los rodeo. Así que es agradable tener a alguien ahí delante. Pero no mires atrás, porque si yo no lo logro, no dejes que eso te detenga. Y yo no miro atrás. Si vas en tu Movimiento del Sendero Interno del Alma, por favor no mires atrás. Una de las grandes enseñanzas que el poder negativo nos dejó en la versión de las escrituras fue cuando Lot tomó a su esposa y se marchaba, y él dijo: «¡No mires atrás!». Y, vaya, ella tuvo que asegurarse de qué era lo que estaba dejando, y quedó clavada en el sitio. Lo que estáis dejando, amigos, bien dejado está.
Una vez que haces cualquier cosa, una vez que has terminado tus Ejercicios Espirituales, no mires atrás a esos e.e. Deja que siga viniendo hacia adelante en tu conciencia. Lo hará. Si es para ti aquí en este mundo físico material, se traerá a sí mismo al Espíritu. Esto no sale de aquí hacia atrás. En realidad, siempre está presente. Estás recordando hacia atrás unos días, y está justo aquí delante de ti, porque siempre está ahí.
– John-Roger
Filadelfia, Pensilvania, mayo de 1990
Si tienes algo con tu vecino que no te gusta, no vayas a contárselo al vecindario. Ve y díselo a tu vecino. Ellos son quienes pueden rectificar eso. ¿Sabes lo fácil que es rectificarlo? Dicen: «Oh, Dios mío. No sabía que eso te hería. No lo habría hecho para herirte», y empiezas a sanar. Todo lo que siempre quisiste saber es que la gente te ama, y que Dios te ama, y lo más importante, que tú te amas a ti mismo. Pero no sabes que te amas si «duermes con los cerdos». Y no sabes que te amas si albergas pensamientos de destrucción negativa y de odio y aversión hacia alguien.
Y cuando uno de tus hijos está haciendo algo en su vida que tú no crees que sea la norma o la manera en que debería hacerse, y sabes que les va a resultar difícil hacerlo, ten compasión sabiendo que ellos también saben que va a ser difícil hacerlo, y que quizá tampoco quieran hacerlo, y que van a tener que hacerlo porque así funciona el karma. Y el karma es una locura, y es estúpido, y no le importa. Pero ¿sabes qué? Ellos realmente quieren saber lo mismo que nosotros queremos saber de Dios. Es: «Señor, con todas las cosas terribles que he hecho, con todas las heridas que he causado, con todas las heridas que se me atribuyen y que no conozco, ¿todavía me amas?». Y él dijo, a través de las escrituras: «Te tomo donde te encuentro». Jesucristo nació en un pesebre entre animales para significar que empiezas donde despiertas y avanzas desde ahí.
– John-Roger
Filadelfia, Pensilvania, mayo de 1990