Una vez que ponemos las cosas en el mayor bien de todos los involucrados, no necesariamente sabemos qué es eso. No necesariamente somos conscientes de ello. Una vez que colocas esa intención para el mayor bien, eso es lo que se está llevando a cabo.
— John Morton
Este artículo proviene de un compartir que John-Roger y John Morton hicieron en un seminario de Preguntas y Respuestas para ministros e iniciados del MSIA, celebrado en Pacifica, California, en diciembre de 2002. Este fragmento en particular corresponde a un compartir de John Morton.
Una manera de comprender el nivel con el que estamos trabajando es reconocer que pertenece al espíritu en su totalidad: la conciencia pura, clara y positiva de Dios. Esa conciencia ya está operando al cien por cien. Cuando haces una petición o una oración, en realidad te la estás poniendo a ti mismo. Te estás recordando a ti mismo, estableciendo un compromiso y una dedicación, activando esa presencia para poder llamarte hacia adelante, hacia el Cristo, hacia aquello que estás pidiendo. Te corresponde a ti.
Ten cuidado de no soltar tu parte y decir:
“Se lo di a John-Roger. Se lo di a John. Se lo di al Viajero, al Cristo. Ya terminé. No queda nada más por hacer. Ellos tienen que encargarse de todo porque se lo entregué.”
Es una idea bonita. Si te funciona, estupendo. A veces eso es todo lo que se necesita. Simplemente ponerlo en la Luz. Llevar tu conciencia plenamente a ese momento mientras lo haces. Está hecho. Aquello que estás pidiendo que se manifieste físicamente también está hecho. No hay nada más que hacer. Ya está terminado y en su lugar. Observa. No interfieras. Ten cuidado de no ponerte en medio, lo cual puede suceder cuando empezamos a preocuparnos y a inquietarnos demasiado por aquello por lo que estamos orando.
Si plantas una semilla en la tierra y al día siguiente la desentierras, luego la vuelves a plantar y al día siguiente la vuelves a desenterrar, estás interfiriendo con el proceso. Si la dejas tranquila, ella se ocupará de sí misma. Todo lo que necesita ya está en su lugar. Cuando intervienes pensando que estás comprobando si todo funciona bien, en realidad estás interfiriendo. Ahí es cuando nos involucramos en exceso con lo que queremos.
Otra toma de conciencia consiste en reconocer que, una vez que ponemos las cosas en el mayor bien de todos los involucrados, no necesariamente sabemos qué es eso. No necesariamente somos conscientes de ello. Una vez que colocas esa intención para el mayor bien, eso es lo que se está llevando a cabo. Si no se manifiesta tal como lo imaginaste o lo pediste, es importante dejar espacio para ello y confiar. Hay algo más grande que está ocurriendo, de lo cual quizá no seas consciente.
En lugar de intentar arreglarlo diciendo:
“Dios, ¿qué pasa contigo? ¿No escuchaste la oración?”
No. Quien necesita escuchar la oración eres tú, y la oración es por el mayor bien de todos los involucrados. Permite que así sea. Para hacerlo se requiere tu plena presencia en el momento, de modo que puedas atender lo que se presenta ante ti a medida que se manifiesta. No podemos cruzar el puente hasta que estamos sobre el puente. Entonces es cuando lo cruzamos.
Hay una práctica que puedes realizar, que consiste en preparar el lugar para que ese lugar esté plenamente disponible. Si lo miráramos desde el punto de vista médico, no querríamos que el lugar estuviera infectado. Limpiemos aquello que podría afectar negativamente al paciente. Limpiemos la habitación. Traigamos los mecanismos, herramientas, materiales, conocimiento y capacidad necesarios. Traigamos todo el apoyo y organicemos ese apoyo, de modo que cuando llegue el momento de actuar, estemos sirviendo de la mejor manera posible. Todo está disponible.
Incluso en lo que hacemos físicamente, hay un nivel de lo que pedimos que va más allá de lo que podemos hacer por medios físicos. Nuestras peticiones y oraciones están verdaderamente en manos de Dios. Y lo que eso nos pide es que estemos constantemente soltando, liberando y avanzando, para que lo que hacemos esté en cooperación con lo que es.
Tu conciencia es importante. Invocar la protección actúa contigo desde una conciencia más elevada, con energías que continuamente llenan, rodean y colocan la intención de proteger, permitiendo únicamente aquello que es para el mayor bien.
Baruch Bashan
Bendición de Volver al Señor
(De “Bendiciones Aquí y Ahora”)
Querido Señor, para quienes estamos dispuestos,
nos encontramos reunidos contigo una vez más
en ese lugar en el Espíritu donde todas las almas se reúnen,
toda Tu creación.
Todo llega al Alma hasta que encontramos la gran Luz.
Sentimos, percibimos y reconocemos conscientemente
el gran amor, la gran verdad.
Tomamos un momento en este lugar
donde estamos en este mundo, en nuestro cuerpo, para soltar,
para realizar este ejercicio eterno en el que soltamos
y nos rendimos a Ti.
Tú eres aquel en quien podemos confiar plenamente,
y aun así no lo exiges.
Nos das la elección.
Así que cuando estamos listos para soltar en nuestra confianza
y atravesar la fe que sea necesaria,
reconocemos que está en nuestra propia oscuridad,
donde nos hemos apartado.
Pedimos, a través del Viajero, del Cristo
y de todos los dones en el Espíritu,
que alcances nuestra conciencia
aflojando aquello que está adherido,
llevando la Luz a aquello que ha estado en la oscuridad,
donde nos apartamos por vergüenza o miedo.
Tomamos este momento nuevamente para extender,
a lo largo de toda nuestra existencia,
que somos aquellos que caminan al paso del Viajero,
reclamando nuestra liberación.
Sabemos que hemos sido traídos a este mundo para ese propósito.
Damos gracias por haber elegido regresar,
y en Tu presencia recordamos que ya está hecho.
Nos regocijamos de estar en este lugar
donde debemos realizar cada una de las decisiones que aún quedan.
Pedimos Tu asistencia para sostenernos.
Damos gracias porque se nos muestra el camino una y otra vez.
Nos enseñas que no importa lo que haya sucedido.
Soltamos, liberamos y confiamos.
Abrazamos esta nueva libertad.
Nos recuerdas que las pequeñas cosas que nos preocupan
son verdaderamente pequeñas,
porque en el Espíritu no tienen consecuencia real.
Son simplemente circunstanciales,
y estamos llamados a amar cada circunstancia.
Con todo nuestro ser,
recibimos Tu fuerza, Tu sabiduría
y todos los dones que nos traes.
Nos regocijamos nuevamente en la simplicidad
de nuestra naturaleza infantil,
una naturaleza pura con la que nos trajiste a este mundo para llegar a ser.
Nos perdonamos por aquello que hemos olvidado
y aceptamos Tu perdón a lo largo del camino,
que continuamente nos restaura y nos abraza para que seamos sanados.
Somos realineados. Somos renovados.
Damos gracias al Viajero,
en particular a nuestro amigo John-Roger,
a nuestro amigo Jesús,
y a todos aquellos en esta línea que prepararon el camino
y que todavía lo mantienen abierto,
esperando para siempre,
para que cuando lleguemos, seamos bienvenidos.
Baruch Bashan
Clase de Doctorado en Ciencias Espirituales
Santa Mónica, California
21 de octubre de 2007










