Sintonizar nuestra Conciencia Espiritual

By: John Morton, DCE

septiembre 30th, 2021

Sintonizar nuestra Conciencia Espiritual

En el Movimiento del Sendero Interno del Alma, nos esforzamos por ponernos al corriente en el Espíritu, para estar en el Espiritu plenamente conscientes y en conocimiento; porque ya somos así.  La parte de «ponernos al corriente» es conseguir que nuestro cuerpo y nuestra mente estén en eso. – John Morton

Este artículo proviene de un Seminario de la Trascendencia del Alma que John impartió el 4 de Agosto de 2021.

Nuestra vida en el mundo es temporal, pero nuestra vida espiritual es eterna.  En el Movimiento del Sendero Interno Del Alma, nos esforzamos por ponernos al corriente en el espíritu, para estar plenamente conscientes y en conocimiento en el Espíritu; porque ya somos así.  La parte de «ponernos al corriente» es conseguir que nuestro cuerpo y nuestra mente estén en eso.

Una de las señales de que estamos funcionando espiritualmente es que podemos ser flexibles. Podemos ir con lo que es, «firme como la estrella del norte».  Sabemos lo que eso es, y se mantiene constante.  También necesitamos ser «flexibles como el viento» que puede moverse en diferentes direcciones con diferentes niveles de aceleración.  Podemos ir por diferentes caminos, con cadencias y ritmos de tambor diferentes.

En el espíritu, es una sinfonía.  Funciona en armonía.  Cuando entramos en una conciencia espiritual, podemos experimentar una cacofonía.  Es una forma de decir que hay sonidos en el mundo que son discordantes o inarmónicos.  No están en sincronía con las formas que fluyen libremente según el espíritu.  Cuando se entra en las realidades más densas, las condiciones que se convierten en la naturaleza psíquico-material, hace que sea algo así como una «ralentización» del sonido.  Es una sustancia que yo denominaría más fija, endurecida o solidificada.

La naturaleza psíquico-material crea desafíos para simplemente permanecer despierto y consciente.  Eso es un desafío en sí mismo, mantenerse despierto cuando estamos en algún estado de conciencia como la somnolencia o el sueño, cuando es  difícil mantenerse consciente.  Es sentirse cansado.  Eso puede ser una condición temporal, como «estoy cansado de esto».  Pero si hacemos algo divertido y ligero, es: «Ya no estoy cansado.  Estoy en la energía de encontrar la luz».  Tenemos una frase: «Hazlo ligero».  Eleva la energía de aquello que es.  Incluso si es sólo emocional o mentalmente, lo hacemos.  Podemos verlo de una manera ligera y divertida.

La palabra «elevar» tiene que ver con ser boyante.  Tiene una energía que fluye libremente.  No está atrapada en algo como: «¿Qué quisiste decir con eso?» o «¿Me estás insultando? No me entiendes».  Eso podría convertirse en algo mutuo.  «No te entiendo. No, No te entiendo».  Si entramos en la conciencia espiritual, te entiendo completamente y tú entiendes quién yo soy.

En el Movimiento del Sendero Interno Del Alma, desarrollamos la capacidad de estar en sintonía con nuestra conciencia espiritual.  También le llamamos a eso el alma.  El alma es la naturaleza espiritual tal como se individualiza en nuestro ser humano. Luego hay una conciencia mayor. Algunas personas la llaman «el alma del todo», el alma en todos y en todo.  Eso sería una conciencia del alma muy expandida.  Al estar en esa conciencia, encontraríamos que siempre hay algo por encima y más allá de lo que está aquí o presente.  Necesita estar en el movimiento porque queremos agarrarlo.  Podríamos encontrar que se mueve más allá de nuestro alcance.  Nuestro aferrarnos al espíritu podría resultar vacío.

¿Cómo nos ponemos en contacto y nos aferramos al espíritu?  Simplemente nos abrimos a él.  Lo dejamos entrar porque estamos abiertos a tener la experiencia del espíritu.  También tenemos la oportunidad de ser conscientes de la luz y el resplandor que ilumina. Al iluminarnos, nos permite ver con mayor agudeza.  Es poder ver con gran detalle, con claridad y enfoque.  El enfoque no es vago ni borroso.  Es clarificador y atraviesa la dimensionalidad.  Verás que la claridad continúa.

Más allá de la segunda dimensión, hay mayores dimensiones, la tercera, cuarta y quinta.  La luz nos permitiría estar claros en todas estas dimensiones en formas que podamos experimentar y comprender. Yo llamaría a eso saber lo que veo por completo.  Sé que estoy viendo completamente lo que esto es. Sé lo que es esto. En esa conciencia, seríamos capaces de estar en las dimensiones físicas o psíquicas y también ser conscientes de las dimensiones espirituales, como también de las cualidades que las diferencian.  Hay cualidades en cada dimensión, en cada nivel particular.  A medida que nos movemos en esas dimensiones, también nos convertimos en algo diferente.

La idea es que evolucionamos a partir de lo que ya tenemos en nosotros como semilla de grandeza.  Una de ellas es lo que llamamos en el MSIA «la Trascendencia del Alma».  Todos estamos destinados a volver al reino del alma.  Nos damos cuenta que en realidad no somos de este mundo.  Somos visitantes.  Algunos lo llaman «extranjeros en una tierra extraña».  Nos damos cuenta que pertenecemos a un lugar más grande.  Eso es definitivamente un eufemismo.  Una forma de medirlo es cómo lo experimentas.

Independientemente del lugar en el que te encuentres en tu vida hoy, ¿cómo lo medirías?  ¿Eres feliz o infeliz?  ¿Estás sano o no?  ¿Estás en paz o en conflicto?  Independientemente de todos esos estados que experimentamos, puedes moverte a una conciencia espiritual que trascienda cualquier negatividad.  Puedes hacerlo mientras estás en el cuerpo físico, cualquiera sea ese cuerpo.  Cualquiera que sea la vida, puedes hacerlo.  Y parte de ello es que, si lo haces, tienes el potencial.

Te das cuenta de ese potencial y lo pones en práctica para vivir y expresarte como un ser espiritual, con todas las limitaciones que conlleva ser humano.  Algunas personas llaman a eso nuestras faltas, «el pago de nuestros pecados»  la razón por la que somos tan limitados. Las cosas malas vienen por la forma en que hemos vivido, y nuestra vida trae consigo rendimientos decrecientes.  Esa es la visión de que nuestra vida se vuelve de menor calidad y que no vivimos a la altura de nuestro potencial. A veces la gente interpreta que estamos en un estado de ruina, que nuestra vida en una trayectoria irreversible como «yendonos al garete».  Olvídate de eso porque eso no es muy divertido, ¿verdad?

Incluso si es realmente duro para ti, sólo date cuenta de que eso, no es en lo que te vas a convertir.  Esa no es tu vida ni lo que hay en tu corazón.  Mantente abierto a la idea de que, si buscas en tu corazón, lo encontrarás.  No es sólo la esperanza.  Es lo que llegarás a ser.  Es la verdad de quién eres.  Estás liberando las limitaciones que vienen en forma de negatividad, para que vivas como un ser que está lleno de luz.  Ese es el tipo de luz que revela que todo es bueno y divino. Las formas que aparecieron en las formas negativas regresan a la nada.  Se convierten en nada.

Cuando realmente nos damos cuenta, siempre hubo «nada», nada.  Era una especie de ilusión.  Si no tienes esa experiencia o te parece que realmente no es posible, algún tipo de falsa impresión, sólo date la oportunidad de mirar en tu corazón.  A veces, esto es interpretado por la gente como: «En el centro de tu corazón, el corazón de los corazones».

Hay una belleza eterna en nuestra conciencia.  Eso es siempre lo que somos, independientemente de la forma exterior.  Cuando entendemos eso, la forma exterior se reduce, se desintegra en algo menor, para que lo que es más grande pueda aparecer cuando aparezca.  Ha estado allí todo el tiempo, como una etapa en nuestra progresión.

En el Movimiento de la Conciencia Espiritual Interna, nos movemos por ese camino.  Nos sintonizamos cada vez más con nuestra naturaleza espiritual como un despertar natural.  ¿Se necesita un maestro, gurú, santo, avatar o lo que sea?  Como yo lo veo, “No”.  Requiere a nuestro creador, nuestro Dios, y luego cualquier forma en la que Dios se reúna con nosotros que podría ser nuestro maestro, nuestro guía espiritual, gurú, avatar o santo.  Consideremos que no es la forma exterior lo que importa.  Es lo que somos y en lo que nos vamos a convertir.

Al encontrarnos con lo que sea que esté aquí o en nuestro camino, tienes la oportunidad de abrazar lo que es para que se convierta en algo dulce y hermoso.  Trae consigo la paz y la comprensión.  La alegría hace surgir algo en el fondo de nuestro corazón – y nos damos cuenta de que es eso lo que verdaderamente queremos.

La ironía es que siempre ha estado ahí, aunque no nos hayamos dado cuenta hasta ahora. Consideremos que, de lo que estamos hablando, está ya plenamente realizado. Sin importar nuestra transgresión o pecados, se mantiene en el estado que es eterno.  En las enseñanzas nos encontramos con que, ni un alma está perdida. Puede que hayamos perdido la comprensión consciente.  Podemos estar dormidos a lo que sabemos dentro de nuestra conciencia.  Lo que es necesario es despertar estos aspectos de lo que somos como una práctica.  Le llamamos «ejercicios espirituales».  Es el ejercicio de permitir que el espíritu trabaje.  A medida que lo encontramos y mantenemos nuestro enfoque, aprendemos a entrar en cooperación.  Aprendemos a ser lo que yo llamaría un » hombre – Hu», o un hombre Dios.  Eso es también el «un momento de reparar» o reconciliación.

Si vibramos de acuerdo con lo que somos espiritualmente, tenemos una energía que está completamente integrada en todos los niveles.  Aprendemos a estar en cualquier condición por medio de permitirnos ser uno. Esa es otra forma de verlo – un momento.  Es otra forma de entender cómo funciona esto.  Ya estamos en una conciencia que sabe lo que es.  Simplemente actuamos como eso, cada vez más y más.

La clave más grande es amar.  No importa cuántas veces hayas escuchado eso, reclama eso para ti y di: «Sé que quiero eso, ese es el enfoque principal de mi vida», considera que hay algo más que puedes hacer porque siempre está en movimiento.  Hay mayor amor en el movimiento y la expansión.  Al hacer el ejercicio espiritual, estamos aprendiendo a ponernos en movimiento.  También se le conoce como la corriente del sonido.  Es como se mueve el sonido; como una corriente viviente.  Es un sonido que se está moviendo y fluyendo.

A medida que nos convertimos en parte de eso como una conciencia consciente, hay iluminación y revelación.  Hay claves que llamamos los nombres de Dios.  Siempre han estado alli.   Es una forma de entrar en la conciencia del Bienamado que está en armonía consigo mismo en todos los sentidos.  Es una conciencia interna. Es una conciencia eterna.  A medida que aprendemos a soltar e invocarnos presente a nosotros mismos, en lo que es, ese sonido y vibración, también nos permite convertirnos en lo que eso es, sin importar las condiciones, las circunstancias o dondequiera que nos encontremos.

Baruch Bashan

 

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