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Claves para nuestra Salvación

El Señor te elige. El Señor Dios. ¿Quién eres tú para recibir esto? Uno de los Bienamados. Ve y ama a esas personas. Ama esa situación. Bendícela. Ve y hazlo. Eso es espiritualidad práctica. – John Morton

El siguiente artículo de John Morton proviene de una sesión de compartir que impartió en una clase de Liderazgo Trascendente en Febrero de 2021.

Si vas por el Dios superior, busca al Dios supremo. ¿Estarías abierto a que hay un Dios supremo? Hay poderes superiores que se autodenominan dioses. Pero la forma de relacionarse con ellos es como falsos dioses. Aun así, hay “algo divino” en ellos, y son poderosos. Su falsedad y negatividad son poderosas. Pero ¿son más poderosas que el amor, la misericordia y la gracia de Dios? ¿Acaso lo que ofrecen, proponen o expresan es mayor que la verdad de Dios? No, en mi experiencia.

Si buscas al Dios superior ¿por qué no buscar al más grande? Ve directo a Dios, incluso si no puedes verlo porque tienes limitaciones impuestas, quizás por tu propia elección. Algunas personas les cuesta aceptarlo. Sin embargo, si tienes limitaciones, las tienes. Aunque no veas, escuches ni seas testigo de Dios, Dios sigue existiendo a pesar de tus limitaciones.

¿Qué encontrarías entonces? Descubrirías que Dios está bien con tu vida. No hay castigo ni retribución. Sí, la responsabilidad está ahí al cien por ciento. También hay un reconocimiento de ti mismo al cien por ciento, lo que a veces se llama confesión.

Amo a Dios. Amo al Señor como esa presencia de Dios que se manifiesta ante mí. Esa presencia de Dios vive en mí como quien soy. Reúnanse con el Señor, encarnado, que habita en ustedes, como ustedes, en su aliento. Cuando respiran, Dios respira con ustedes. Respiran juntos. La vida que es Dios está en tu cuerpo.

Llegará un momento en que ya no esté en tu cuerpo. Lo llamamos muerte. El cuerpo se desintegra. No te preocupes por ello. Regresa a los elementos de los cuales fue creado, y seguimos adelante.

Estás en el cuerpo para aprender y crecer. En ese aprendizaje y crecimiento, podrías aprender que las cosas que te causan culpa son sobre ti mismo. La culpa es acerca ti, no acerca de los demás. El resentimiento es acerca de los demás. Sin embargo, es básicamente el mismo campo de energía. No estamos de acuerdo o no nos gusta algo. Puede ser más extremo, como odiar o despreciar. Con la culpa, estas despreciando u odiando lo que haces. Con los demás, lo estas resintiendo. Es simple. Puedes cambiarlo y elegir no hacerlo más. Puedes cambiar el comportamiento que no funciona.

Tenemos una gran oportunidad de cambiar nuestro comportamiento, nuestras elecciones, nuestro enfoque y con qué nos relacionamos o asociamos. ¡Hay mucho margen de cambio! En algún momento, cuando te encuentras con tus formas habituales que te infravaloran, hay una mejor opción. Pero ¿acaso Dios te lo está reprochando? No el Dios que yo conozco.

La vida está viva y viviente. Eso es la vida. La vida está en movimiento. Es constante, eterna y multidimensional. Sigue con lo que eres, sabiendo que puedes expandir tu alcance. Esa es la consciencia maestra. Si vas a expandir tu alcance, también puedes dirigirte hacia el bien mayor, el Dios supremo.

En algún momento, cuando te esfuerzas por alcanzar la perfección de Dios, lo que no completas lo termina el Cristo. Si te esfuerzas por alcanzar la perfección de Dios como tú mismo, procurando ser como Dios podría ser, lo que no completes en esta vida lo terminará el Cristo. ¿Cómo nos unimos a Cristo? Está en quienes somos al nacer. Cuando encarnaste, Cristo nació como tú.

Consideren que es la bendición de Dios para todos, no solo para los seleccionados o elegidos. Alguien tuvo que pasar por esto y demostrar cómo funciona, lo que nos impulsa en nuestro camino hacia lo que vinimos a hacer aquí como almas. El propósito del alma es completar. Es tener la experiencia de despertar el conocimiento, transitar por una transformación. Ahora somos una mariposa y vamos a elevarnos, incluso más allá del sol. Aún hay algo más elevado, y lo estamos haciendo.

Algo nos fue enviado como nuestra salvación. Gracias a Dios, nuestra salvación fue entregada. Si nos fijamos en términos de lo que nos dice el Viajero, ningún Alma se pierde jamás. Nunca lo estuvo. Quizás lo hayamos olvidado y actuamos así, cuando no sabíamos quiénes éramos. No sabíamos de dónde somos.  Actuamos así, y no funciona.  Sin embargo, de alguna manera, de alguna manera, volvemos.  Completaremos

Tenemos el don de la unción del Espíritu Santo. El Espíritu está encarnado en su totalidad. No es un Espíritu parcial, que sigue siendo bueno, sino la totalidad. Queremos que Dios se encarne, no que se quede en el reino del alma.

Estamos en un lugar de completar. Si somos aquellos que tienen las llaves de nuestra salvación —la iniciación del Alma—, entonces gana quien persevere hasta el final. Eso es lo que estamos haciendo.

¿Cómo perseveramos? Sigue haciendo las cosas que te ayudan a alcanzar el reino del Alma. Parte de ello es encontrarte con el Cristo, el Salvador, e invocar tu salvación. El Cristo es la salvación. Tú eres el Cristo y así es como te es concedido. Te conviertes en lo que esto es. Tú lo haces. Hay algo más grande que no se te ha mostrado y se te asignará.

El Señor te elige. El Señor Dios. ¿Quién eres tú para recibir esto? Uno de los Bienamados. Ve y ama a esas personas. Ama esa situación. Bendícela. Hazlo. Esa es la espiritualidad práctica. El perseverar hasta el final significa soportar lo que el mundo quiere hacer para probarte. La negatividad puede atacarte como un abusador, un mentiroso, un engañador o un tentador. Eso está permitido. Simplemente estás siendo probado.

Si tomas las decisiones definitivas que te otorgan la libertad, ¿qué te protegerá? ¿Qué te mantendrá en sintonía y alineación con tu salvación? Me encanta lo sencillo que lo hizo Jesús. Ellos van a saber que son mis discípulos y quienes me entienden quién soy como el Cristo. Te conocerán como los Bienamados de Dios porque se aman los unos a los otros. Se les han entregado las llaves, y es para ti salir y hacerlo.

Esa es la tarea. Ámense los unos a los otros. ¿Y qué hay del amor de Dios? En la práctica, amen a quienes estén a su alrededor y con quienes se encuentren. Ámenlos. Si esto es para tu salvación, complétenlo y así está hecho. Eso no ocurrirá hasta que dejen este mundo con su último aliento.

¿Vas a perseverar hasta el final? ¿O le vas a permitir a la fuerza negativa te distraiga y te involucre en algo que te obligará a volver? En lugar de pensar en eso, ¿qué tal si simplemente sales y haces algo bueno? Mantente tan ocupado con el bien que olvides lo que la fuerza negativa podría hacer. Te salvaste.

Dios pone virtud en el bien, y esa virtud es tuya. Lo haces porque es lo correcto y te salva. Es tu salvación que tu último acto haya sido amar a Dios.

Baruch Bashan

Nuestras Bendiciones Ya Están Presentes

Esta bendición fue impartida por John en enero de 2017 en una clase de Intención, Salud, Apertura y Prosperidad (IHOP).

Consideremos que tenemos la bendición de la búsqueda y la conciencia que sigue buscando, mirando, explorando, intentando encontrar lo que estamos buscamos. Así, en esa Luz que sabemos que es el Cristo y el Espíritu Santo, y en esta conciencia que es el Viajero, ahora buscamos a Dios. Ahora buscamos las bendiciones de Dios en nuestra apertura, en esta confianza.

Descubrimos que pisamos tierra firme con las bendiciones. La conciencia que es Dios ya está con nosotros en la esencia de nuestra vida, y lo que es sólido, verdadero e inquebrantable. Por lo tanto, no se nos puede quitar, no puede ser perturbado, ni abandonado. El deseo cumplido se mantiene a salvo y seguro. Se preserva como la promesa espiritual, como tesoros. Siempre se mantienen a salvo hasta ese momento, ese momento perfecto en que estamos plenamente preparados y plenamente disponibles.

En esta bendición reside la oportunidad de reclamarla. Así, que es lo que se ha preparado, que es lo que hemos estado esperando, buscando, anhelando, deseando, ahora puede ser invocado.

En este silencio reside la paciencia, la comprensión de que todo lo que buscamos ya está entre nosotros. Ya está presente. Y sí, está en esa conciencia dentro de nosotros. Sabemos que lo está.

Dios es nuestra naturaleza verdadera y divina. Podemos oír la risa. Resulta curioso que lo que hemos estado buscando, lo que hemos estado buscando, siempre haya estado con nosotros. Y, por lo tanto, la búsqueda en sí misma ha sido innecesaria, y, sin embargo, la búsqueda está siendo utilizada ahora. Así que podemos verlo porque lo conocemos. Lo conocemos como nuestra verdadera naturaleza. Es un eterno bien, eterna alegría, paz y armonía.

En esa presencia, mientras estemos en este mundo, mientras nuestros ojos siempre estén hambrientos de lo que buscamos, tenemos el consuelo de saber que es una gran aventura. Es una gran oportunidad para seguir adelante, para encontrar nuestra aceptación, para encontrar nuestra disposición a acoger y contribuir a todas estas bendiciones, todo lo que ya se presenta en nuestro interior como tesoros. Se manifiestan cada día más y más, de todas las maneras.

Así, con la risa, podemos considerar que la broma de Dios está sobre nosotros. Somos objeto de la risa de Dios. Estamos vibrando en esta alegría, en esta profunda elevación, plenitud y paz eterna.

Baruch Bashan

 

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