Aún recuerdo la primera vez que asistí a un retiro de Viviendo en la Gracia. Fue en 2011, en Asilomar, California. John-Roger aún estaba con nosotros. Fue una experiencia sagrada y profunda. Tengo recuerdos muy vivos de aquel tiempo. Algunos de los amigos que estuvieron allí han dejado el plano físico y ya no están entre nosotros, pero viven en nuestros corazones y, sin duda, se encuentran bien en los reinos espirituales de Luz. Gracias, John-Roger, por ser el “mostrador del camino”.
Al año siguiente, en 2012, muchos tuvieron la oportunidad de asistir al primer Viviendo en la Gracia en Sudamérica. Gracias al esfuerzo de muchos, se celebró otra edición, ahora llamada LIG, Viviendo en la Gracia, en Chile. Otro evento de gran magnitud y esplendor. Desde mi punto de vista y percepción, el cumplimiento de una “promesa espiritual”.
Estos encuentros son una gran oportunidad para reconectarme con mi verdadero ser y volver a unirme conmigo mismo. Al mismo tiempo, permiten compartir con muchos otros, mientras observo tanto interior como exteriormente los procesos y las vivencias junto al Viajero John Morton.
Años después, en 2016, se celebró otro LIG en Sudamérica. Esta vez en Rionegro, Antioquia, en Colombia.
Pasó una década antes de que tuviera lugar la siguiente edición y, en 2026, el encuentro se realizó en Villa de Leyva, Boyacá, a unas cuatro horas al norte de Bogotá. Así, el pasado mes de enero nos reunimos entre las frescas colinas de este hermoso lugar, en un centro de retiro administrado por la Orden de los Carmelitas Descalzos.
En esta ocasión, según contamos, estuvieron presentes personas de 13 países. Fue una verdadera celebración mundial en un pueblo que ha conservado su belleza a lo largo de los años. La Plaza Mayor, la plaza central del pueblo, permanece prácticamente igual que cuando fue construida por los españoles. Nos encantó aprender sobre la historia de este rincón del mundo, conocer acerca de los ancestros que habitaron los valles y montañas, la sacralidad que rodea el lugar, y saber que Leigh Taylor-Young Morton estuvo allí hace 51 años filmando una película. En sus propias palabras, Villa de Leyva podría ser nuestro “Asilomar” en Sudamérica. Para quienes han estado en Asilomar, pueden imaginar lo que significa.
A diferencia de lo que sucede en los Estados Unidos, en Sudamérica no tenemos la oportunidad de asistir a un retiro cada año. La logística y ciertas limitaciones hacen que organizar un Viviendo en la Gracia / LIG y contar con la presencia del Viajero John Morton sea todo un desafío. Para muchos, asistir requirió un gran esfuerzo por diversas razones. Aun así, quienes fueron llamados a estar presentes fueron portadores de Luz para todos nosotros. Como sabemos, “Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”
Cada vez que ocurre un evento como este, una gran cantidad de energía se pone en movimiento. Y entonces surgió una propuesta: “¿Y si el próximo LIG tarda menos de diez años en celebrarse?”
Ahora el llamado ya está en el aire. ¿Y si más de nosotros nos reunimos para participar en la próxima edición de Viviendo en la Gracia en Sudamérica, esta vez más pronto que tarde? Por cierto, David Jaramillo ha abierto una lista de inscripción. Mi invitación es que, si sientes el llamado, te inscribas y plantes la semilla para ello, y juntos seamos testigos de otro milagro desplegándose.
En mi experiencia, cada vez que participo en un encuentro con un gran grupo de amigos antiguos y nuevos, veteranos y recién llegados, mi alma se regocija simplemente porque me entrego a lo que el Espíritu traiga. Nunca es igual y, sin embargo, siempre es una alegría. La unidad que resuena es como la afinación de un “coro interior” que me lleva a estar en unidad y armonía conmigo mismo. Todo entra en alineación. Aquello que es se vuelve claro, y aquello que ya no es necesario se libera y se disuelve. Entonces me lleno de pura dicha. El amar y la Luz me rodean y protegen, para que el guerrero espiritual pueda seguir elevándose en el Movimiento de Consciencia Espiritual Interna.
Esta edición de Viviendo en la Gracia en Colombia fue una experiencia de profunda dicha. Una reverencia a todos aquellos que pusieron su intención y su trabajo para hacerlo posible. Planifiquemos el próximo encuentro. Será difícil igualar la edición de 2026, pero como sabemos, nunca es igual y, sin embargo, siempre es una alegría.
Baruch Bashan


