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Nuevo Amanecer

Perdónalo Todo

 

Por John-Roger DCE [del libro Cumpliendo tu Promesa Espiritual]


El perdón es la llave del reino, y lo más importante que debemos hacer si seguimos a Cristo es perdonar.

¿Qué pasa si alguien te lastima de alguna manera? Lo perdonas. ¿Qué pasa si lo perdonas y te golpea nuevamente? Lo perdonas. ¿Qué pasa si te golpea otra vez? Lo perdonas. ¿Qué pasa si lo vuelve a hacer? ¡No seas tonto! Ponte fuera de su alcance. Y perdónalo otra vez.

Es posible que te aferres a tu enojo y a tus sentimientos heridos porque tienes miedo de que te vuelva a pasar lo mismo. Pero lo que realmente estás diciendo es que los juicios, el dolor y el enojo que sientes contra la situación o la persona impedirán que la situación vuelva a repetirse o que la persona te lastime de nuevo. He encontrado que la gente hace lo que quiere y probablemente tu enojo o tu dolor no harán que se comporten mejor contigo. El problema con los juicios, el enojo y el dolor es que eres tú quien está atrapado en ellos. Una de las razones más grandes para perdonar es despejar tu propio ambiente interno y hacer de tu interior, en donde realmente vives, un lugar agradable.

Si sientes que no puedes perdonar alguna cosa o a alguien, ponlo en la Luz y pídele a Cristo que te ayude a despejarlo. Sabrás que de verdad has perdonado cuando te olvides de lo que estabas juzgando. Estarás ocupado en otra cosa y la situación o la persona ya no te estarán quitando energía en tu interior.

Muchas de las cosas que decidimos seguir recordando nos mantienen atados a la Tierra. Pero si asumes una actitud de perdón, caes en un estado de gracia. En el transcurso de la historia hemos podido comprobar que aquellos seres que vivieron en estado de gracia como testimonio de vida, se convirtieron en santos. Vivir como un santo es vivir en la gracia y otorgar la gracia. Aún queriendo reprender a alguien, las palabras te salen de una manera diferente y la persona siente la gracia que le estás extendiendo, aunque tengas realmente todo el derecho, la autoridad y la posición moral y ética para darle un sermón. Al reprimir eso, la gracia ocupa su lugar. Éste es un perdón que es constante y debes seguir perdonando hasta tu último aliento.

Por lo tanto, haz las paces con los demás y contigo mismo. Perdona a los demás por cualquier cosa por la que los hayas juzgado. Perdónate a ti mismo por todas las cosas que hiciste sabiendo que podrías haberlas hecho mejor.

Todos tenemos una cosa básica en común para perdonar: el momento en que renunciamos al mundo del Espíritu y caímos en el mundo físico.

Podemos mirar hacia atrás y descubrir el momento en que pensamos: “Voy a bajar, y volveré en una sola vida”. Entonces, descubrimos que nos gustaba estar aquí porque es un lugar muy bonito (a su manera).

Pero en algún punto llegamos a la conclusión de que necesitamos resolver esto. Así que, lo fundamental que tenemos que hacer es perdonarnos a nosotros mismos por olvidar que somos divinos. Ése es el verdadero mensaje capaz de abrir el canal para que podamos regresar al Espíritu.

Por lo tanto, en relación con todo lo sucedido hasta este momento dices simplemente: “Eso ya no es real; ya no existe. Éste es el momento que Dios ha creado. Y en este momento y en este día, cuento con mi vida”. Con esa actitud, caes directamente en el Reino de los Cielos y descubres que eres heredero al Reino.


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1 comentario en “Perdónalo Todo”

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