En el Camino a Mi Divinidad

By: by Dixie Clark, DCE

septiembre 19th, 2019

En el Camino a Mi Divinidad

 

Este artículo de Dixie Clark, fue publicado por primera vez en el New Day Herald de Marzo del 2015

 

Me estoy abriendo el corazón a mí misma, sacrificando mi arrogancia y reclamando mi inocencia. Y al hacer eso, me estoy volviendo más de mí, y menos de mí.

 

Parte de mi viaje a casa, al corazón de Dios, ha incluido el programa de DCE y escribir el tratado práctico (TP) como vehículos para ayudarme a despertar. Además de decir «Sí» al Viajero, fueron las mejores decisiones que he tomado. El título de mi TP fue «En el Camino a Mi Divinidad», y mi hipótesis fue:

              Si me dedico a amar y dejar ir, entonces experimentaré vivir en la Conciencia del Alma

 

Los métodos que utilicé fueron muy simples:

Amar a todas las partes de mí, dejar ir el juicio a través del auto-perdón, realinearme con la Luz.

Este es mi camino a casa a Dios. Cuán maravillosamente simple, y cuán insoportablemente difícil puede ser para mí mantener, sostener la Luz y el Amor cada día. Pero, ese es mi compromiso conmigo y con Dios.

Uno de mis libros favoritos es Mujeres que Corren con los Lobos, de Clarissa Pinkola Estes. Tuvo un tremendo impacto en mi vida y en mi búsqueda interior. En una parte, habla de La Loba, la Mujer Lobo, que recoge los huesos del lobo y canta y reza sobre ellos para darles vida como la Mujer Salvaje, conectada a su Alma.

Mi viaje de DCE, y escribir mi TP, has sido mi propio proceso de «recoger los huesos». Durante este tiempo, traje presente todas esas partes perdidas y enterradas de mí y las coloqué amorosamente en la Luz. Ha sido un proceso de profundizar dentro de mi psique para descubrir lo que había escondido por la vergüenza o la ignorancia y amarlo en la vida. Ya no me siento incierta, sin conocimiento, bidimensional. Tengo una experiencia interior rica y plena de amorosidad, del Dios dentro de mí y alrededor de mí, y de mí misma como alma. Y, sin embargo, sé que estoy solo comenzando.

Lo siguiente se me presentó mientras me preparaba para una presentación al comienzo del Año 3 del DCE, y se convirtió en parte de mi TP.

En el Camino a Mi Divinidad

Voy a decir esto con un suspiro
En algún lugar, hace edades y edades:
Dos caminos divergieron en un bosque, y yo –
Tomé el menos transitado,
Y eso ha hecho toda la diferencia.
– Robert Frost

Sé que este viaje no es realmente un camino. Es un lugar en el cual ya estoy, pero aún no completamente despierta a él. Pero yo lo siento como un camino o un sendero. Mi camino a mi Divinidad toma muchas formas. A veces es como un carril en una granja donde los surcos son tan profundos que es difícil cambiar de rumbo. Otras veces es una autopista muy pintoresca que es tan increíble que me puede dejar sin aliento. Algunos días es como conducir por el barrio de la calle 9 en Nueva Orleans, donde todo lo que puedo hacer cuando miro la decadencia y las vidas truncadas es dejar de lado la impotencia y confiar en que Dios está allí. Mi camino favorito es la autopista expresa… volando como el viento con las ventanas bajadas y la música a todo dar y la sensación de euforia que hace difícil permanecer en mi cuerpo. El Viaje de mi Alma tiene muchos caminos para elegir. Muchos caminos me llevan a casa.

A medida que he continuado este viaje, se ha presentado un nuevo camino. Un camino menos transitado que no conozco tan bien. Todos los puntos de referencia familiares no están ahí. No hay lugares para detenerse cuando vienen las tormentas, para poder sentirme segura en la forma en que solía hacerlo. El camino detrás de mí está rodando y desapareciendo y no puedo ver el camino frente a mí. Sólo tengo que quedarme en el momento, respirando y respirando, confiando en que la niebla se levantará y que eventualmente sabré a dónde voy. Este camino me pide que confíe. Que deje a un lado todas las ilusiones sobre lo que yo creía que era verdad y que me abra a la Verdad de quien soy. Debido a que no puedo ver ningún letrero, tengo que ir adentro para obtener respuestas. Y me están guiando a través de la puerta estrecha.

A lo largo de este camino tuve un despertar. Escuché una voz susurrar suavemente, «recuerda… recuerda. Todas las veces que sucedió antes, pensé que esta era la voz de la soledad diciéndome que había algo malo en mí o algo que faltaba en mi vida. Ahora escucho la voz de mi Alma, esa parte de mí que recuerda la sagrada comunión diciendo: «Recuerda que eres más que esto. Eres Divina.»

En el camino a mi Divinidad descubrí que aunque me voy, nunca salgo de casa. Siempre está dentro de mí, nunca se separa. No hay aquí o allí, entonces y ahora, ellos y nosotros. Es todo uno. Ahora mismo. Un solo pensamiento. Un solo respiro. Una célula de Dios.

Veo cómo estoy consiguiendo exactamente lo que necesito a lo largo del camino. No siempre es lo que quiero. A menudo no es muy bonito. Los momentos en que necesito la gracia, está ahí. Cuando necesito amor, aparece. Y cuando pienso que estoy a cargo, me hace sentirme humilde. Veo a todos los maestros que han estado en mi vida. Algunos que reconocí en ese momento. Otros que reconozco ahora. A través de lijar asperezas a través de sus reflexiones sobre mí en ellos, he crecido. A pesar de mis mejores esfuerzos para seguir siendo la misma. Siento mucha gratitud y amor por estas personas a lo largo del camino. Algunos todavía están conmigo. Otros están conmigo sólo en mi corazón. Muchos están por venir. Les agradezco a todos.

Estoy abrazando mis limitaciones, entendiendo mis motivaciones y viendo los momentos en que no soy tan pura de corazón. Estoy dejando ir la necesidad de defender o justificar y ahora puedo simplemente decir, «Sí, esta soy yo». O, «Sí, hice eso». Y al hacer esto me doy cuenta que estoy dudando menos y confiando más. Mientras mi Alma dice, «Recuerda… Recuerda que estás a salvo de ser quien eres». Veo con qué frecuencia he dejado que la duda y el desaliento sean mi guía y me mantengan pequeña. Veo los tiempos en que el miedo estaba en control y guardé silencio. Me he dado cuenta de los momentos en que la víctima en mí me robaba mi poder, o cuando simplemente se lo regalaba a otro. Y todo el tiempo mi Alma está diciendo… «Recuerda… Recuerda que eres un león, no un cordero.

Estoy abrazando todas esas partes perdidas y discriminadas de mí que habían quedado atrás, esos huérfanos que no han sido reclamados debido a mi confusión e ignorancia. Una por una se están desapegando del pasado, de aquellas situaciones en las que estaban atrapadas en estupor, miedo, ira o simplemente porque pensaban que allí era donde pertenecían. Una por una están regresando a la Luz, al Amar, algunas corriendo con los brazos abiertos, otras regresando un poco a regañadientes preguntando: «¿Dónde diablos has estado?» Pero, una por una están regresando. Me estoy volviendo real y muy querida… como en el libro El Conejo de Terciopelo. Me estoy abriendo el corazón a mí misma, sacrificando mi arrogancia y reclamando mi inocencia. Y al hacer eso, me estoy volviendo más de mí, y menos de mí.

Veo mi vida como mi sagrada creación. No más excusas, no más culpar o juzgar. Lo estoy liberando todo para poder ser libre. Libre de ser Quien Soy. Confiando en que me guían en cada paso del camino.

Y todo el tiempo mi Alma está diciendo… «Recuerda… Recuerda.»

Dixie Clark, DCE

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