Elige lo Milagroso: Coloca a Dios primero en tu Vida

By: John Morton, DSS

septiembre 19th, 2019

Elige lo Milagroso: Coloca a Dios primero en tu Vida

 

Este artículo de John Morton fue publicado por primera vez en el New Day Herald, el 5 de octubre de 2012.

 

¿Consideras que tienes una vida milagrosa? ¿Cómo te calificarías a ti mismo en cuanto a milagros? En una escala del uno al diez, donde diez es lo más alto y uno lo más bajo, ¿dónde te colocas en cuanto a tu experiencia en la escala milagrosa? Si no estás realmente en el extremo superior de la escala milagrosa, te invito a considerar involucrarte con el Espíritu de una manera más profunda. Cuando nos involucramos con el Espíritu, estamos tratando con lo milagroso. Estamos tratando con un aspecto de esta creación que no tiene límites.

En el MSIA, trabajamos para sintonizarnos mejor con el Espíritu y llegar a estar más conscientes de esa presencia como una realidad en nuestra vida cotidiana.

Me gustaría que consideraras que, independiente de lo otro que estés haciendo, estás eligiendo hacer que esa presencia sea una realidad en tu vida diaria. Estamos en esa presencia, y cuando despertamos a ella, cuando nos hacemos disponibles a esa presencia, suceden cosas milagrosas.

Alguien dijo una vez que con Dios todo es posible. Junto con el factor de lo milagroso, hay un factor de elección. Ahora hazte otro pequeño chequeo. ¿Cómo estás eligiendo? ¿Cómo te comportas a medida que vives el día? ¿Consideras que en tu vida todas las cosas son posibles? ¿Escoges lo milagroso?

Es importante considerar que también es posible toda la negatividad. Todos tenemos nuestras preferencias. Así que si yo te ofreciera abierta y libremente lo que sea que quisieras, tú harías claramente una elección como tu preferencia. Si pudiera simplificarlo y decir: «Podrías tener ya sea lo positivo o lo negativo», ¿sabes cuál sería tu preferencia? Tal vez pienses si no será una pregunta capciosa. Así que no estás seguro de querer decir en este momento cuál sea tu preferencia.

Otro aspecto del proceso selectivo es que si no eliges nada, estás haciendo una elección de todas maneras. Se conoce como una elección por defecto o una elección por omisión. La elección por omisión significa que incluso si te niegas con todo el poder que tienes a tomar una decisión, aún así, una elección es hecha por ti. La vida tiene una forma de transcurrir que es independiente de cómo te sientes o lo que  elijes. Así que elige sabiamente.

Somos creadores, y como creadores siempre tenemos la posibilidad de elegir. Incluso si algún aspecto de alguna situación parece estar fuera de tu control, tienes alternativa. Considera que si estuviera en tu poder hacer algún cambio, lo estarías haciendo. Sigues teniendo y siempre tendrás la posibilidad de elegir.

En una escala de uno a diez, donde diez significa maximizar tus elecciones, es decir, utilizar todas las opciones que tienes a tu disposición al máximo, ¿dónde estás en cuanto a la calidad de las decisiones que tomas? ¿Estás eligiendo lo que te dirige hacia lo positivo o hacia lo negativo? ¿Dónde te pones en la escala respecto a la naturaleza positiva de las elecciones que estás haciendo? Si notas que sobra espacio para llegar a diez, sería sabio que lo asumieras. Fíjate bien dónde estás para que puedas tomar mejores decisiones.

Hay alternativas positivas a tu disposición, a pesar de las decisiones que ya hayas tomado. Ese es uno de los milagros de cómo funcionan las elecciones. Sin importar cómo hayan sido las elecciones anteriores, siempre hay nuevas y mejores alternativas a tu disposición. No tienes una cantidad limitada de elecciones y ya está. No es que vayas a elegir algo y te digan: «Lo siento, pero se te acabaron las alternativas. Se agotaron las posibilidades de elección para ti porque las usaste todas. Así que tendrás que quedarte allí tranquilo, mientras los demás toman sus decisiones».

Siempre hay más opciones a tu disposición. Considera que esas opciones son las que demuestran que con Dios todo es posible. Vaya, eso sí que es profundo. Con Dios, cuando elijo con Dios, todas las cosas son posibles. Eso es válido para ti y para todos. ¿Es esa tu experiencia? Si no lo experimentas así, si así no es realmente cómo tu vida está transcurriendo, considera entonces que todavía podrías acercarte a Dios un poco más. Cuando realmente estás con Dios, todo es posible y eso es milagroso.

Todos podemos trabajar en eso de aquí en adelante, llegar a Dios para que todas las cosas sean posibles. Podemos saberlo y podemos elegirlo. Sea lo que sea que consideremos o que sea posible, podríamos elegir llegar a Dios primero. Realmente es una decisión nuestra, y la primera opción es Dios. Esa es la primera opción. Cuando elegimos eso, todas las cosas se nos dan por añadidura.

«Busca primero el Reino de Dios y todas estas cosas te serán añadidas» [Mateo 6:33]. Esas palabras nos dicen cómo disponer las cosas de modo que lo primero sea lo primero. Si buscamos a Dios primero, automáticamente atraemos todas las cosas a nosotros.

Ahora, imagínate por un momento si tuvieras un día en el que se te dieran todas las cosas, ¿no sería ese un día increíble? Considerando las cosas que pasan en este mundo, y tal vez este sea solo un pequeño mundo en la creación de Dios, imagínate si todas las cosas ocurrieran para ti en el día de hoy, tal vez te alegraras de que no se te hubieran añadido hoy todas las cosas. Podrías simplemente tomar un momento y decir: «Gracias. Estoy contento de que muchas cosas no me hayan sucedido ahora mismo. Me alegro de tener algo más de tiempo, si se supone que deban suceder».

Cuando invocamos el Reino de los Cielos, la verdad es que no todas las cosas son necesarias. Así que, si te dispones para seguir al Cielo o para buscarlo de la mejor manera que puedas, las cosas mejores que sean parte de eso vendrán detrás. Las cosas que no lo sean, que no sean necesarias, pasarán de largo y te serán evitadas.

Por la manera en que tomes tus decisiones, podrás evitarte un montón de experiencias que realmente no te sirven y que no son necesarias. No forman parte de las mejores decisiones. Si estás interesado en las mejores elecciones, es cuestión de buscar primero a Dios, el Reino de los Cielos primero. Ahora bien ¿cómo lo sabemos? A veces, sólo lo damos por hecho. Podrías decir: «A mí eso no me basta. Tengo que verlo. Tengo que escucharlo, entonces lo creeré». ¿Qué pasa si no se trata de lo que veas o de lo que oigas? ¿Qué tal si ni siquiera se trate de lo que sepas?

Elegir lo milagroso tiene que ver con tu fe y tu confianza. Cuando seguimos la línea hasta Dios como mejor podamos verla y conocerla, sigue existiendo un nivel elegido por nosotros en el que trabajamos de acuerdo a nuestra fe y confianza. Allí es donde obtenemos los mayores logros en nuestro movimiento del sendero interno del Alma, confiando en el Señor, nuestro Dios, con todo nuestro cuerpo, mente, corazón y Alma.

La Biblia dice: «Dios es amor, y aquel que habita en el amor, habita en Dios y Dios en él [1 Juan 4:16]. Esa es la escritura en que confiamos y sobre lo que ponemos nuestra fe en acción. Dios es amor. Si sabes que Dios es amor, no necesitas saber nada más. ¿Sabrás más que eso? Seguro, porque existe esa cualidad de Dios que ha sido llamada verdad viviente. Se le conoce por muchos otros nombres, pero la cualidad esencial en la que estamos confiando es el amor, siempre y de todas las maneras.

Lo que hacemos en el Movimiento del Sendero Interno del Alma, lo que somos de principio a fin y en el medio y todo lo demás, y por lo que se nos mide, es el amor. El amor es la cualidad esencial que encontrarás aquí y en lo que estamos todos. Y Dios es amor. Así que mira lo que Dios te está mostrando y revelando a través del amor. Busca el nivel de Dios más alto que exista. En el MSIA somos implacables en eso. ¿Siempre triunfamos en este mundo? No, pero ¿es esa nuestra intención? Absolutamente. Esa es nuestra intención.

Con Dios todo es posible. ¿Es posible en este momento tomar contacto con la conciencia más elevada de Dios? Sí. Podemos ponernos en contacto con Dios tan sólo por el hecho de estar aquí. En la santidad y sacralidad de quienes somos, Dios se muestra. Uno de los aspectos que realmente me gustan de este Movimiento es la tendencia a no ser encajonados en ciertas cosas. Sin duda, tenemos nuestros rituales, tenemos nuestras rutinas, hábitos y cosas por el estilo. Pero verdaderamente encuentro que lo que aquí sucede es que independientemente de lo que esté pasando o esté presente, Dios está aquí. El Amor está presente, así que elijamos el amor amándolo todo.

A veces, eso nos llama a caer de rodillas y conocer la humildad de quienes somos. Esa humildad tiene una cualidad con la que yo me identifico, como sentirme desnudo, como eligiendo no ocultarnos de Dios o unos de otros. A través de los años, he escuchado compartires de personas de las maneras más develadoras, reveladoras. El compartir entonces, puede convertirse en algo muy sagrado porque la gente realmente se abre, volviéndose vulnerables y mostrando sus debilidades o errores de una manera que podría dar cabida a los juicios.

Con el Espíritu que adoramos y nuestra decisión de amar incondicionalmente, somos aquellos que acogemos a las personas tal como las encontramos, sin importar su historia. Este amor incondicional es el amor del Cristo, el aspecto del Cristo que es la unción. Es la conciencia del Mesías que se ha hecho carne para revelar el Espíritu en la carne. Es algo que puede ser milagroso en la carne, y sin embargo, sabemos que está en seres comunes y corrientes. Así que nos amamos unos a otros, y podemos estirar nuestros brazos y tocar al Señor, al Santísimo entre nosotros mismos.

El Señor está con nosotros, como sea que lo experimentes. Somos dos o más reunidos en ese santo nombre, el nombre del amor, el Cristo que está en medio de nosotros. Así que elige el amor. Coloca a Dios primero en tu vida y haz tus elecciones con el saber milagroso de que con Dios todo es posible.

 

Baruch Bashan.

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