La acción del Cristo no se detiene diciendo: “Esto es lo máximo que puedo hacer, y no hay más.” Más bien, apenas estamos comenzando, pero necesita tu participación más allá de tu inercia. Necesita que perseveres hasta el final. – John Morton
Este artículo proviene de una sesión de compartir que John ofreció para la clase “Verge of Christ”, celebrada en Los Ángeles en agosto de 2025.
La acción del Cristo no se detiene diciendo: “Esto es lo máximo que puedo hacer, y no hay más.” Más bien, apenas estamos comenzando, pero necesita tu participación más allá de tu inercia. Necesita que perseveres hasta el final.
Podemos hacerlo desde la fe. La fe es como ir al otro lado de la luna, donde parece que todo está oscuro. Podemos saber que estamos atravesando este proceso. La oscuridad es solo un estado temporal. Pero para la mente y para aquello que está atrapado en la ilusión, es una oportunidad para caminar en fe. Es una oportunidad para estar en el vehículo haciendo la parte de la perseverancia que se nos pide.
Estamos al borde de lo que llamamos Trascendencia del Alma. Es el amor de Dios y conocerlo directamente, de tal manera que nunca lo olvides. Entonces se convierte en algo omnipresente. John-Roger habló de ello cuando dijo: “No puedo olvidar la conciencia del Viajero porque, haga lo que haga, siempre está delante de mí. Estoy aquí y no puedo decir que la conciencia del Viajero no esté.”
La conciencia del Viajero tiene maneras de mostrarnos que está aquí. Puede mostrarse como misericordia, perdón y un gozo que supera todo entendimiento. Podríamos incluso desvanecernos porque es tan inmenso que esa parte de nosotros que es limitada, como la mente, no puede abarcarlo. No puede seguir el ritmo de la grandeza de lo que es.
Tener ese saber, y comprender la condición del cuerpo en la que estás, puede convertir tu compasión por lo que estás atravesando en el pase hacia “Todo está hecho, todo está completo.” ¿Cómo harías tu “canto del cisne”? Haz tu canto del cisne ahora. Puede que haya otro canto del cisne. Tal vez digas: “¿Cómo es eso? Pensé que terminaría aquí.” No, la música continúa. ¿Puedes seguir tocando? Tal vez no lo habías previsto. De eso se trata la perseverancia.
Hay cosas en nuestra vida en este mundo que son decepcionantes, desalentadoras y dolorosas, en cualquier forma en que experimentemos el poder de la negatividad. ¿Y si tienes un pie en ello? Así es como el Viajero lo hace físicamente: un pie en el poder negativo y el otro en el Espíritu.
Mantén el equilibrio. Más vale que sepas a cuál vas a entregarte. Si estás fuera de balance, aférrate al Espíritu. Pero no podemos simplemente aferrarnos al Espíritu. Entonces, ¿qué hacemos? Damos un salto.
Usa tus pulmones para saltar. Si es tu último aliento, úsalo para hacer el esfuerzo de hacer lo que el amor haría. Puede que ahora mismo no sepas cómo es eso ni qué hacer. Es un estado bastante común en este mundo: “No sé qué hacer. Es confuso y no me gusta.” ¿Y ahora qué?
Haz lo mejor que puedas. ¿Qué sería eso? Depende de ti en el momento, como si estuviéramos al borde del corazón de Dios. Esa es una forma en que se lo diría a cualquier iniciado. Estamos al borde del corazón de Dios. Está disponible para nosotros ahora. ¿Qué harías? Haz tu parte.
¿Te amarías? ¿Te perdonarías? Si haces eso por ti, ¿lo harías también por otro? Es comprender que cuando lo he hecho a cualquier parte de la creación, lo he hecho a quien soy.
¿Dónde estás ahora mismo? ¿Eres la parte menos o más trascendental de la creación? En cierto modo no importa. Es como lanzar una moneda. La moneda dirá: “Eres Dios ahora mismo” o “Eres el más pequeño de todos.” ¿Cuál eres? Todo ello. ¿Qué harías? ¿Qué haría el amor? Si no lo sabes, haz lo mejor que puedas.
¿Es esto amoroso? Lo que estoy haciendo, lo que estoy pensando, ¿es amoroso? Si dices: “Puedo hacerlo mejor que esto”, entonces ¿qué sería eso? Ahora estás contemplando permitir que Dios te mueva. Mantén eso. En algún punto, ya no hay esfuerzo. No tienes que pensarlo. Es un gozo resonante. Dondequiera que me vuelvo, experimento gozo puro.
No requiere un testigo ni alguien que pregunte: “¿Qué es eso? Quiero definirlo para el diccionario.” No lo requiere. Requiere que seas quien eres ahora mismo.
Si lo entendiéramos, no es algo lejano. No está en algo llamado “tiempo de Dios.” Estamos al borde del ahora. En algún momento ya no estamos al borde porque estamos dentro de ello. ¿Entiendes? Estamos dentro.
Baruch Bashan
Bendición de Dar la Bienvenida a Nuestra Vida
Del libro de John Bendiciones Aqui y Ahora
Señor Dios, damos la bienvenida a nuestra vida.
La abrazamos, quizá como a amistades perdidas hace tiempo,
y nos sintonizamos más, nos familiarizamos más
con aquello que resulta incómodo, extraño o carente en nuestra vida.
Estamos en cooperación.
Estamos en nuestra abundancia.
Estamos en nuestro fluir creando mayor valor, mayor belleza.
Vemos que tenemos grandes dones para imaginar.
Vemos un mundo que florece y se armoniza,
un mundo donde las personas se cuidan unas a otras.
Compartimos la riqueza.
Compartimos lo que tenemos.
Y también despertamos a la bendición de Tu paciencia
que has colocado tan profundamente dentro de nosotros.
Para que, cuando nos encontremos con Tu voluntad cumplida,
cada necesidad esté atendida.
Y somos quienes lo enderezamos,
lo ponemos en su lugar,
lo devolvemos a su orden,
para restaurar este mundo a su gloria paradisíaca.
Baruch Bashan
Santa Fe, Nuevo México
15 de octubre de 2012


