Esta entrevista, realizada por Rick Edelstein en nombre de The Movement Newspaper, se publicó por primera vez en julio de 1980, en el Movement Newspaper, Volumen V, Número 7.
MOVEMENT NEWSPAPER: En 1963, creo que fue, recibiste la Conciencia del Viajero Místico. ¿Describirías el acontecimiento y las condiciones y acuerdos que hiciste con el Espíritu en aquel momento?
JOHN-ROGER: Aquel verano del 63, a finales de junio o principios de julio, tuve un accidente de coche. Un amigo que conducía un descapotable me recogió a una manzana de casa. Cuando subí al coche, me dijo: «Ponte el cinturón de seguridad», y me agaché para ponérmelo. Me fijé en que teníamos el semáforo en verde. Al cruzar el cruce, otro coche, que venía en sentido contrario, se saltó el rojo y nos golpeó justo en el lado delantero del pasajero. El choque me lanzó contra el parabrisas y sufrí una pequeña conmoción cerebral. Además, el cinturón aún no estaba del todo ajustado, y me cortó de lado a lado el estómago, lo cual fue muy doloroso. Por supuesto, de inmediato me exterioricé del cuerpo, aunque en aquel momento no lo sabía realmente. Simplemente anduve aturdido, como en una niebla, durante un rato. Fui a ver a un médico, y dijo: «Sí, esa zona está muy dolorida y resentida». Tras unas radiografías, dijo: «Tienes una piedra mala en el riñón derecho». Yo lo sabía. La tenía desde hacía años y era consciente del dolor que había ahí.
Así que, hacia el 3 de diciembre del 63, ingresé en el hospital para una cirugía que extrajera el cálculo renal. Lo interesante es que, desde aquel julio, había estado redactando mi testamento y diciéndoles a todos mis amigos: «Sé que esto suena sensiblero, pero voy a morir».
MN: ¿Tuviste una precognición?
J-R: Sí. Todos decían: «Ay, no, solo te sientes así. Lo dices por decir». Yo decía: «Sí, sé que me siento así y sé que lo estoy diciendo; y no sé por qué, salvo que este sentimiento viene de un lugar real y profundo». Así que procedí a hacer todo aquello.
MN: ¿Literalmente redactaste tu testamento?
J-R: Bueno, no era algo que implicara ir a un abogado o que lo sellara un notario, porque no tenía gran cosa. Pero fue como escribir cosas en un papel y dárselo a un amigo que iba a ejecutarlo todo. Le habría resultado muy fácil ejecutarlo. Este se quedaba un libro y aquel otro se quedaba otro libro…
MN: Y los dos discos se los dejaste a…
J-R: Los dos discos los dejé… pero ninguna de mis deudas. Así que ingresé en el hospital.
MN: Perdona… ¿eras profesor en aquel momento?
J-R: Sí. A ver, llevaba enseñando unos tres años.
MN: ¿En un instituto?
J-R: En un instituto, lo cual era disfrutable en muchísimos niveles y extremadamente repetitivo en el nivel físico. Yo llegaba a conocer la información mucho mejor que los chavales, porque la repasaba una y otra vez.
Así que ingresé en el hospital, y toda la experiencia transcurrió del 3 al 23 de diciembre. Estuvo la cirugía, el postoperatorio y el tiempo de recuperación. En el momento de la cirugía, con mi conciencia fuera del cuerpo, hubo una conversación con fuerzas espirituales y miembros de la jerarquía espiritual sobre lo que estaba sucediendo, por qué sucedía, en qué había estado de acuerdo y en qué no. En un momento dado dije: «Bueno, no accedo a mantener mi acuerdo, porque en realidad no me apetece ser parte de todo lo que va a suceder; y puedo marcharme ahora». El guardián de las llaves, la fuerza espiritual que es el foco y el director de mi trabajo, dijo: «Está muy solicitado y muy recomendado que hagas esto. Y nos fundiremos contigo, de modo que seas uno con nuestra esencia espiritual y portes esa conciencia, y también portarás todos los mismos recuerdos que tienes hasta este punto de tu vida. Será uno». Dije: «Bueno, está bien».
Cuando desperté de la cirugía, me sentía fatal, y durante unos nueve días entré y salí de un estado parecido al coma. En un momento dado, oí que alguien decía: «Tiene suerte de estar aquí, porque murió». Cuando desperté, mi madre, que había estado conmigo antes, durante y después de la cirugía, dijo: «Bueno, ¿quién eres entonces?». Dije: «Soy tu hijo». Ella dijo: «Bueno, no del todo, no lo eres. Hay algo más; eres alguien más, también».
MN: ¿Cómo fue consciente de ese cambio?
J-R: Por mirarme a los ojos, por mi voz, por la manera en que usaba las palabras y, supongo, por el «instinto de mamá». Hacia el 21 de diciembre, un amigo y yo la llevamos a coger un avión de vuelta a casa. Después de dejarla en el avión, empecé a tener una hemorragia interna, así que me reingresaron en el hospital un día o dos más, y al final dijeron: «Bueno, quizá solo era sangre suelta que estaba saliendo». Y pensé: «Sí, probablemente». Me llevó unos dos años, después de la cirugía, poder caminar sin chocar contra las paredes todo el tiempo. Periódicamente me encontraba sin más chocándome con las cosas.
MN: ¿Era porque esta nueva energía espiritual que portabas era nueva para ti?
J-R: Sí, meterla en el cuerpo e integrarla. Fue muy difícil.
MN: En tu encuentro con el guardián de las llaves, ¿seguías conservando tus niveles de personalidad y tu humor?
J-R: Todo parecía igual que antes, hasta que las cosas que había accedido a hacer llegaron a su fin, lo cual fue hacia 1970 y 1971.
MN: Entonces, como encarnación de la Conciencia del Viajero Místico, habías completado tu misión, por así decirlo, hacia 1970 o el 71.
J-R: No como el Viajero, sino como la encarnación de «Roger». Eso quedó todo terminado en el 71 y, cuando se terminó, todo lo que era «Roger» en ese punto dejó de existir. Es curioso, porque la gente quiere saber mucho de mí cuando era pequeño y cuando era más joven. Preguntarme por eso es tan válido como pedirme que te cuente una vida pasada y cómo se aplica a esta vida ahora. Son distintas y separadas. No tengo una línea que las cruce, en la que pudiera decir: «A causa de estas cosas que ocurrieron cuando era pequeño, esto ocurrió después».
MN: Creo que a la gente le gusta saber de ti cuando eras más joven porque podemos identificarnos con el hecho de que fuiste un niño pequeño que tenía caries y comía caramelos, cuando a veces es difícil, a nivel del yo básico, relacionarse con alguien que es la Conciencia del Viajero.
J-R: Cierto.
MN: Así que queremos esa información para aterrizar nuestro conocimiento de ti. Es una paradoja, porque la Conciencia del Viajero no se puede aterrizar.
J-R: Cierto, no hace eso en absoluto. Intentar aterrizarla es cambiarla de lo que es a algo que te gustaría pensar que podría ser para poder entenderla. Y simplemente no funciona así.
MN: ¿Describirías, a falta de una palabra mejor, tu misión como la Conciencia del Viajero?
J-R: Claro. Accedí a llevar a dos personas al Reino del Alma y, en cuanto lo hice, mi contrato con este planeta terminó. Lo completé hacia el 72 o el 73.
MN: Y ahora, en 1980, sigues funcionando y dándonos llaves, Luz, energía y asistencia increíbles. ¿Es estrictamente tu elección, o es la elección del Espíritu… o es casualidad?
J-R: No es un nivel de elección. Es lo que está sucediendo. Déjame decirlo así: ¿tienes elección cuando exhalas? Puedes elegir inhalar, y entonces exhalar va con la primera elección, aunque no hayas accedido a ello específicamente. O puedes elegir exhalar, e inhalar va con esa elección, aunque no la hayas elegido.
En realidad no es un nivel de elección. Es simplemente un nivel de… eso es lo que es. Lo interesante de todo ello es que yo, como personalidad individual en funcionamiento, nunca he accedido a nada de esto. Aun así, dije que lo haría. Y está bien hacerlo. También está bien que yo esté en desacuerdo y aun así lo haga. Pero nunca he accedido realmente a esto.
MN: ¿No es el hacer una manifestación del acuerdo?
J-R: Sí, pero no es una manifestación de ningún proceso mental o emocional de acuerdo. Lo que es, es un resultado directo de hacer y completar, aunque mi desacuerdo esté, digamos, a un nivel del uno por ciento o del 0,1 por ciento. Creo que ese desacuerdo es probablemente parte de lo que me mantiene aterrizado en el planeta.
MN: Eso era lo que te iba a preguntar. ¿Qué es lo que te mantiene aterrizado? ¿Ese uno por ciento? Si no, ¿por qué no irte, ya que eres libre de hacerlo?
J-R: Eso es. El uno por ciento. Y ese uno por ciento tiene tanto karma dentro como el 100 por cien de otras personas.
MN: ¿Todavía tienes karma físico?
J-R: Claro, en ese uno por ciento.
MN: Cuando hay otras personas a tu alrededor, y pienso en particular en los retiros, donde te has puesto a disposición para sentarte y participar en «tertulias espirituales» durante cuatro o cinco horas seguidas, ¿qué implica ese proceso para ti? He visto a gente hacerte preguntas sobre todo, desde el sexo hasta el Espíritu, pasando por las dificultades personales, y he visto a personas liberar mucha negatividad y dolor y luego sentirse realmente limpias y completas después. Y te he observado al día siguiente de esas sesiones, cuando a veces parecías tan enfermo que te costaba comunicarte. ¿Qué es ese proceso, cómo te proteges y cuán peligroso es?
J-R: Bueno, esa es una pregunta múltiple. En primer lugar, hay una capacidad que tengo de aliviar a las personas de su karma. Y en segundo lugar, hay una capacidad de retener ese karma para que no vuelva a ellas.
MN: ¿Qué significa eso?
J-R: Bueno, puedes quitarle el karma a alguien, pero, a menos que tengas la capacidad de retenerlo para que no le vuelva, puede regresar directamente a esa persona. Entonces, si va a volverle directamente, ¿para qué quitárselo en primer lugar? Más vale dejarlo ahí y dejar que lo trabaje. Por último, si quitas el karma y lo retienes, tiene que ir a alguna parte. Pues bien, puede disolverse en el Espíritu. Y si consigo alejarme de un grupo de personas, lejos del equipo, lejos de todos, y estar solo un segundo o dos, puedo liberarlo al Espíritu sin que vuelva a nadie. Sin embargo, parte de él tengo que retenerlo hasta que el cuerpo y la conciencia de la persona sean lo bastante fuertes para mantener su nueva integridad una vez liberado el karma. El karma es como una atracción magnética y, si la persona no está fuerte cuando se libera el karma, volverá directamente a ella.
MN: Supongo que te refieres al cuerpo espiritual de la persona.
J-R: No, en realidad, a su cuerpo físico y a sus hábitos y respuestas habituales. Los cambios podrían producirse en una hora, o pueden tardar un año o dos. Dependería de lo que la persona esté haciendo. Así que retengo ese karma el tiempo necesario. Normalmente, cuando estoy haciendo eso por una persona, no estaré cerca de ella físicamente durante mucho tiempo. La razón es que, cuando ven el karma conmigo, intuitivamente quieren recuperarlo.
MN: ¿Es el inconsciente el que quiere recuperarlo?
J-R: En parte. No quieren que yo lo tenga, porque creen que es suyo. Y, en cierto sentido, lo es. Pero, como todos somos uno, en realidad es nuestro. Cuando estoy inmerso en este proceso, me mantengo alejado de ellos físicamente para que olviden, para que pierdan el rastro de qué era aquello que tenían.
MN: Durante ese proceso, en el que tomas el karma de alguien, ¿estás en comunicación directa con su yo superior?
J-R: No, no tengo que hacer eso. Estoy en comunicación con su dolor y con el proceso en ellos donde experimentan el dolor del karma. Y puede que simplemente lo haga más atractivo para mí de lo que lo es para ellos.
MN: ¿Siempre ha habido un Viajero Místico en el planeta?
J-R: Siempre. La Conciencia del Viajero no muere. Tampoco nace. No es algo que nazca o que muera. Es algo que siempre está en un estado de existencia, un estado de ser. En su mayor parte, está simplemente en un estado de aparición transformacional. Ha habido épocas en que la Conciencia del Viajero ha residido en dos o tres individuos al mismo tiempo.
MN: ¿Pero siempre tiene un cuerpo físico en este planeta?
J-R: Sí, siempre debe tener eso como punto de referencia físico.
MN: ¿Todos tienen el mismo «contrato» que tú?
J-R: No. Cada contrato es muy específico del tiempo y la cultura presentes.
MN: ¿Compartirías algunos de los nombres de Viajeros del pasado que pudiéramos conocer?
J-R: No, ninguno de los Viajeros del pasado me ha dado permiso jamás para revelar sus nombres, no es que tengan que dar su permiso. Sí he revelado a quienes me dieron las llaves de esta Conciencia. Los he revelado muchas veces, he reconocido quiénes son y la línea de energía con la que trabajo. Esa es una manera de honrar ese linaje. En muchos sentidos de la palabra, una vez que has mencionado a un Viajero, los has mencionado a todos, porque todos han sido exactamente el mismo, aunque hayan vivido, físicamente, en distintos países y hayan tenido distintos nombres. El Viajero es siempre el mismo; nunca cambia. Reside fuera del tiempo.
MN: Hablando del tiempo, ¿son el tiempo y el espacio algo que inventamos quienes vivimos existencias finitas, o existen también en el Espíritu? ¿Hay instrumentos de medida en el Espíritu?
J-R: Por debajo del Reino del Alma, hay tiempo y espacio. Por encima del Reino del Alma, no los hay. Y el tiempo y el espacio difieren según el lugar, según la esfera en la que estés. En algunos lugares, una vida larga serían 100 años; y en otros lugares, una vida larga podrían ser 30 años. En el mundo del Espíritu es lo mismo. En los mundos astrales altos, los Summerlands, la gente vive mil años o más y cree que está en el cielo y que es inmortal. Los Summerlands son el «cielo» al que casi todas las iglesias populares se refieren como su «cielo». Es un lugar muy hermoso y, durante mil años más o menos, la gente de allí ha estado recibiendo comunicación de su director espiritual en ese mundo; así que eso es, para ellos, la prueba de que ese reino es, en efecto, el cielo. Cuando llegas al reino Causal, que es más alto que los Summerlands, un ser podría vivir allí tres o cuatro mil años. Y eso ciertamente parece prueba de que esta existencia es eterna. Y, sin embargo, todas esas Almas re-encarnan… todas y cada una de ellas.
MN: Cuando dices «re-encarnan», ¿te refieres de vuelta a este nivel, al planeta Tierra?
J-R: A un nivel terrestre físico, sí. Ahora bien, eso no significa que tengan que venir a esta Tierra física; sí tienen que venir a algún nivel que sea un nivel terrestre físico.
MN: ¿Podrías ayudarme a entender eso mejor?
J-R: Claro. Puede haber un universo paralelo con una esfera que se parecería mucho a «nuestra» Tierra, pero que no se llamaría «Tierra». Se llamaría de otra manera, pero podrías transportarte de una «tierra» a la otra y no discernir mucha diferencia. Podrías estar en la otra y decir: «Ah, caramba, esto es igual que estar en la Tierra».
MN: En uno de tus seminarios, cuando hablabas del tiempo y de las encarnaciones o re-encarnaciones, creo que mencionaste que el número medio de encarnaciones de vida para un ser humano es de 25.000.
J-R: Sí, entre 25.000 y 28.000.
MN: Ahora bien, supongo que, dado que las personas llevan en el planeta Tierra solo unos dos millones de años, esas encarnaciones podrían haber sido en otros planetas, en otras galaxias, en otros universos. ¿Es correcto?
J-R: Sí. Lo interesante es que, si miras la Biblia cristiana, donde dice «En el principio…», podría haber sido más exacto decir: «En el principio de este tiempo al que nos referimos…». Esto es porque hubo un «principio» anterior al «principio» que menciona la Biblia. Desde luego, había algo ahí. ¿Tienes una Biblia aquí?
MN: Sí.
J-R: Gracias. Ahora bien, esto es interesante, porque al principio mismo de la Biblia se da el nombre de lo que era el verdadero Dios. Las primeras palabras del libro del Génesis son: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra».
(Génesis 1:1) Ahora bien, no estamos hablando de ese Dios; ese Dios no es el verdadero Dios. «Y la tierra estaba desordenada y vacía.» (Génesis 1:2) Así que no estamos hablando de esos. «Y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo.» (Génesis 1:2)
Ese «abismo» es exactamente el que es el Dios que conocemos, el Sarmad. Él es el Dios que está dentro de todas las cosas, el gran Dios del Espíritu que lo es todo.
MN: El Dios que siempre ha sido…
J-R: Siempre ha sido.
MN: Entonces, no hay principio para el Sarmad.
J-R: Ningún principio. Aquí se le menciona como «el abismo».
«Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.» (Génesis 1:2) Así que ese es el espíritu de Dios.
Luego: «Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.» (Génesis 1:3) Así que Dios habló desde el Espíritu y se manifestó como Dios, y fue a través de la manifestación de Dios como Dios que la creación se inició y llegó a ser. Está ahí mismo, y muy pocas personas se molestan en mirarlo. De hecho, muchos teólogos podrían arrancarse los pelos cuando lean esto.
MN: Ya que estamos con la Biblia, y dice que Dios creó todas las cosas, entonces Dios creó al diablo, o el «poder Kal», o como queramos llamar a las fuerzas de la negatividad.
J-R: Ah, claro. De Dios proceden todas las cosas.
MN: De acuerdo. Entonces, ¿cómo podemos maldecir al diablo si Dios creó al diablo? ¿Cómo podemos maldecir la creación de Dios?
J-R: Dios no creó al diablo de la manera en que quizá lo estés pensando. Antes de la presencia física de Jesús el Cristo, en realidad no había «diablo» en el sentido en que lo pensamos hoy.
MN: Déjame interrumpir solo para poder seguirte. Antes de la presencia de Jesucristo en este planeta, hace unos 2.000 años, hay una historia registrada del hombre de 10.000 años, una historia que incluye guerra, intolerancia, pobreza y todas las cosas negativas que tenemos ahora. ¿No había negatividad en alguna fuerza de la existencia presente en aquel entonces?
J-R: Pues bien, la negatividad no es necesariamente esto que llamamos el diablo.
MN: Ya veo.
J-R: La negatividad existe como una expresión de polaridad respecto a la positividad. Llegas a conocer una por tener la otra. Conoces la luz por la oscuridad, el calor por el frío, lo liso por lo áspero, etc. Antes de Jesucristo, el diablo rara vez, o nunca, se personificó como un ser. Llegó a personificarse como un ser con cuernos y pezuñas hendidas, que es la imagen del antiguo dios Pan de la mitología y el folclore, que era travieso pero desde luego no malvado. Muchos teólogos actuales hablan del diablo como un ser contra el que Cristo luchó y al que Cristo venció. Y, sin embargo, todos los cristianos del mundo siguen luchando contra el diablo, lo cual significa que en realidad no creen que Cristo lo venciera.
Pues bien, Cristo tendió un puente entre lo positivo y lo negativo, de modo que cualquiera que estuviera bajo la esclavitud de la negatividad pudiera volverse hacia la Luz sin ser detenido.
MN: ¿Es posible que el diablo sea solo un nombre simbólico y literal de la negatividad?
J-R: Creo que es simbólico, porque nunca me he encontrado con el «diablo» en ninguna clase de forma individualizada, pero sí me he encontrado con la negatividad. También está el ser llamado Lucifer, que era el hermano mayor de Jesús, que quedó atrapado en la negatividad y a menudo se ha usado para personificar las cualidades que atribuimos al diablo. Así que existe ese ser, que a veces ha traído confusión a este concepto de la negatividad.
Yo no «lucharía» contra el diablo si entrara por la puerta, pero quizá querría sentarme con él y preguntarle cómo se las ha arreglado para asustar a tanta gente. Es interesante, de nuevo leyendo la Biblia, que Jesús y este al que llamamos el diablo tuvieron muchas conversaciones entre ellos. ¿Y recuerdas dónde se le dijo por primera vez a Jesús que era el Hijo de Dios?
MN: No.
J-R: Fue no mucho después de sus 40 días en el desierto; apenas había comenzado su enseñanza. Él y sus discípulos iban de camino, y se encontraron con dos hombres poseídos por demonios, que salían de los sepulcros de los gergesenos, y que les cerraban el paso. Los hombres, al ver a Jesús, dijeron: «¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios?» (Mateo 8:29) Y esa es la primera vez en la Biblia en que se reconoció que Jesucristo era el Hijo de Dios, y así fue reconocido por aquellos poseídos por demonios. Le dijeron: «Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.» (Mateo 8:31). Así que fueron los primeros en anunciar la misión de Jesús de liberar a las almas de las ataduras de la negatividad.
Así pues, Jesús expulsó a los demonios, que fueron al hato de cerdos, y «todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas» (Mateo 8:32). Y los que cuidaban los cerdos fueron al pueblo y contaron allí a la gente la obra de Jesús.
MN: Antes dijiste algo sobre que Lucifer era hermano de Jesús.
J-R: Sí, su hermano mayor; mientras que Lucifer era el portador de la Luz, Jesucristo es el portador de la Luz y el Sonido. Así que Lucifer bajó a la encarnación física solo con medio plan, y Jesús bajó con el plan completo y la capacidad de ejecutarlo; y esa es la gran diferencia.
MN: Te has referido a Jesús muchas veces como «Jesús el Cristo», siendo el «Cristo» un cargo.
J-R: Cierto.
MN: Antes de que Jesús manifestara esta conciencia, ¿hubo otros que ostentaran el cargo del Cristo en este planeta?
J-R: Claro, pero no en la plenitud con que él lo ostentó. Como ejemplo, digamos que hay alguien que es rector de una universidad con 2.000 estudiantes y otro que es rector de una universidad con 20.000 estudiantes. El que está al frente de 20.000 estudiantes tiene mucho más poder, autoridad y reconocimiento que el que está al frente de 2.000, aunque ambos sean rectores de universidad.
MN: Ya veo.
J-R: Es más bien ese tipo de comparación. El campo de actividad que tuvo Jesús era un campo mucho más amplio que el de cualquiera que ostentara la conciencia Crística antes de aquel momento. Habrá una acción Crística alrededor del año 2000 o 2010, que será un campo de actividad mucho más amplio que cualquier cosa que hayamos visto hasta ahora. Muchos cristianos creen que Jesús va a volver en una nube. Pero ¿y si nace de la misma manera que antes, y es criado, rechazado y despreciado? Puede que sea sobresombrado por el Cristo, y que luego reciba al Cristo en la plena manifestación, más plena que cualquier cosa que podamos imaginar. Creo que va a sorprender a mucha gente.
MN: Anoche vi la reposición de un viejo programa de televisión. La trama incluía a un personaje que increpaba a los proxenetas por vender mujeres; lo arrestaron por alterar el orden público y se negó a dar su nombre. Al final dio su nombre como Jesucristo. La personificación de este tipo era la esencia de la dulzura, el amor y el cariño; y uno de los policías dijo: «¿Y si lo es? ¿Para qué llevarlo a Bellevue?». Estaba interpretado muy bellamente. Pensé en ello y me pregunté si, de regresar Jesús hoy, lo reconoceríamos.
J-R: ¿Lo reconocería todo el mundo?
MN: ¿Lo reconocería una mayoría?
J-R: No lo hicieron en la época en que estuvo aquí antes. De hecho, lo llamaron obrero del diablo, blasfemo, toda clase de nombres. Probablemente nos encontraríamos con el mismo tipo de cosa hoy en las religiones ortodoxas y fundamentalistas.
Podrían decir que Jesús tiene que comportarse exactamente como dice la escritura concreta que ellos siguen, y que si no sale con esas acciones y palabras, no es Él. Eso es intentar atar al Cristo a un trozo de papel en un libro que lleva un par de miles de años bajo traducción y mala interpretación. No funcionará demasiado bien de esa manera.
MN: Mencionaste que la conciencia Crística posiblemente se manifieste alrededor del año 2000.
J-R: Poco después de eso.
MN: Después de eso… ¿en qué forma? ¿En forma física?
J-R: Posiblemente en forma física. Y, al mismo tiempo, el Cristo, como semilla, está en todos los portadores de Luz. La Luz está en mí y en ti y en todos. Esto se remonta al concepto de que Dios hizo al hombre a Su propia imagen. No creo que fuera la imagen física, sino más bien la imagen espiritual o la imagen etérica, que es perfección. Luego, con el transcurso del tiempo, se solidificó y tomó sobre sí los elementos de la tierra. Esos elementos cambian constantemente.
A medida que cambian los elementos de la tierra, la forma física del hombre cambiará junto con ello, porque reflejamos principalmente eso. Así que, a medida que haya mucha contaminación en la tierra, el aire y el agua, se producirá un cambio genético en el hombre, y el hombre empezará a tener un aspecto distinto en algunos aspectos fundamentales.
MN: ¿Y espiritualmente? ¿Habrá cambios espiritualmente o eso permanecerá constante?
J-R: El Espíritu es perfecto y permanecerá perfecto.
MN: ¿Nuestro crecimiento espiritual refleja una correlación directa con nuestras acciones y nuestro comportamiento físicos?
J-R: No estoy seguro de a qué te refieres con eso.
MN: Déjame aclararlo, entonces. Digamos que hay un médico que hace un trabajo realmente bueno. No ha tomado conciencia de la Conciencia del Viajero Místico, y no participa conscientemente en los Ejercicios Espirituales. Pero sí hace un servicio amoroso y maravilloso a la humanidad. Por otro lado, hay un corredor de bolsa al que le encanta ganar dinero y lo hace muy bien. El corredor de bolsa está conectado con la Conciencia del Viajero y hace Ejercicios Espirituales. ¿Cómo se relaciona lo que hacen con su crecimiento y su avance espiritual?
J-R: El que está conectado con el Viajero va a crecer más rápido espiritualmente, porque tiene aporte espiritual directo.
MN: ¿Aunque quizá no manifieste tanto servicio directo como el médico?
J-R: Es bastante difícil decir qué tipo de servicio está manifestando él, y qué tipo de servicio está manifestando nuestro hipotético médico. Dado que ambos están manifestando el servicio de sus profesiones, el corredor de bolsa saldría ganando. Ganaría muchísimo más, tremendamente más, y a un ritmo mucho más alto, porque está participando conscientemente en el proceso de dejar la maya y el glamour del planeta, para no regresar. El médico no lo está haciendo; simplemente está haciendo buenas obras, y eso no es menospreciar las buenas obras, pero los dos procesos son distintos.
MN: ¿Es la principal diferenciación los Ejercicios Espirituales?
J-R: Los Ejercicios Espirituales marcan una gran diferencia. Míralo así: hay dos niños, uno que no se mueve en la cuna y otro que hace todas las actividades sanas de un niño normal y activo. A los 10 años, ¿cuál va a estar más sano y llegar más lejos en la vida? El que está tumbado en la cuna puede ser feliz y amoroso y hacer cosas buenas, pero el otro obviamente está ganando. ¿Puede ganar el quieto si empieza a moverse? Claro, ganará al ritmo al que se mueva. Puede que el que empezó a moverse primero muera a los 15 años, pero a los 15 ha hecho el 100 por cien. El que no empezó a caminar hasta los 10 puede vivir hasta los 50 y, antes de morir, puede haber superado al que murió a los 15. Así que puede equilibrarse de todo tipo de maneras. Nunca podemos, con ninguna clase de exactitud, relacionar lo que parece ser en este nivel terrestre con el fluir espiritual. Simplemente no podemos. Por eso la Escritura nos dice que dejemos que el Espíritu sea nuestro maestro. No necesitamos que el hombre nos enseñe. Podemos usar al hombre para que nos dé instrucción, guía y dirección. Pero es el Espíritu el que enseña, y eso es lo que queremos. Por eso las enseñanzas internas son la clave del Movimiento. La gente a menudo se queda descontenta cuando acude a mí externamente en busca de consejo y yo no les digo gran cosa. A veces me limito a indicar que el camino que llevan no funcionará demasiado bien, y miro en la otra dirección. En ese punto, normalmente pueden encontrar el mejor camino por sí mismos.
MN: Y hasta eso lo ofreces poco. Nos dejas tomar nuestras propias decisiones, caernos de bruces y aprender a través de nuestros propios errores.
J-R: Eso es lo que fortalece. Así es como de verdad se aprende.
MN: Es cierto.
J-R: Es fácil, con dinero, comprar y quitar el dolor y la agonía de la gente, pero entonces tienes que seguir comprándoles el dolor y la agonía, mientras que, si lo atraviesan una vez, por sí mismos, puede que digan: «Se acabó, nunca más». Hay una verdadera economía en eso, y el Espíritu es siempre un estado de economía. Nunca es un proceso de desperdicio.
MN: Muchas religiones, en particular las religiones y grupos espirituales orientales, abogan por la meditación, y dan a la gente mantras, que a menudo son los nombres hindúes de Dios. En MSIA hacemos Ejercicios Espirituales, en los que entonamos un tono que hemos recibido.
J-R: O la Palabra.
MN: ¿Son estos tonos también nombres hindúes o sánscritos de Dios?
J-R: Son los nombres de Dios tal como Dios fluye a través de esos reinos.
MN: ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre el proceso de simplemente repetir esas palabras, como en la meditación, y el proceso de los Ejercicios Espirituales como extensión de las energías del Viajero?
J-R: Es algo así: supón que me das una lista de cosas que quieres de la tienda, y me das un cheque, firmado por ti, para conseguir esas cosas. La tienda conoce tus cheques. Mientras me has estado dando indicaciones, alguien ha oído por casualidad nuestra conversación y piensa: «Ah, iré yo a conseguirle esas cosas». Así que va a la tienda y escoge todo lo que has pedido y, cuando va a pagar, el dependiente dice: «¿Dónde está su cheque?». Y dice: «No tengo cheque». Las probabilidades son cercanas al 100 por cien de que no le dejen llevarse la mercancía, porque no tiene prueba de haber recibido autorización para conseguirla. Sin el cheque, que es el signo de autoridad, todo lo que tiene es un montón de palabras.
El proceso de iniciación se parece a esa historia: alguien puede darte tonos de iniciación, que son las mismas palabras que yo doy, pero, cuando vas a «cobrar», no hay autoridad en tu proceso de palabras. No puedes ser un «ladrón» y entrar en el cielo. Debes entrar en el dominio espiritual a través de la línea de autoridad correcta, o no funciona.
MN: Está claro. Cuando morimos, ¿nos llevamos con nosotros una conciencia de percepción? Lo que pienso es: si alguien ha estado haciendo su mantra durante, digamos, 22 años, y muere y va a «cobrar», y llega al cielo y le dicen: «Ese era un falso profeta el que te dio ese mantra. Lo siento, no funciona», ¿lo ha echado todo a perder?
J-R: ¿Es eso posible? Ah, claro.
MN: Hay un velo de olvido que cae cuando nacemos aquí. ¿Ocurre un proceso similar cuando «morimos» aquí y nacemos de vuelta al Espíritu?
J-R: Depende de dónde nazcas de vuelta en el Espíritu. La respuesta podría ser «sí» o «no». Cuando «mueres» en este plano terrestre y naces de nuevo en el Espíritu, naces al nivel de tu reconocimiento de Luz y Sonido. Si aquí puedes sostener 100 vatios de Luz, entonces puedes viajar con comodidad en el Espíritu por cualquier lugar de hasta 100 vatios de Luz. Si intentas subir a 200 vatios, es demasiado brillante y no podrás manejarlo. No puedes ir más alto que tu nivel de evolución. No puedes colarte con engaños a ningún nivel más alto.
MN: Como iniciados del Viajero, algunos son iniciados en el reino causal, algunos en el mental, algunos en el etérico, y hay unos pocos iniciados en el reino del alma. Cuando un iniciado causal, mental o etérico muere, ¿cuál es el proceso?
J-R: Todo el que muere debe pasar por un ser al que llamamos el ángel de la muerte, Yama, al que a veces llamamos el «triturador». Dice tu nombre y pasas o a su izquierda o a su derecha. Si tu nombre es llamado a su izquierda, vas al Kal o poder negativo, y esas fuerzas te mastican, y eso es bastante literal. Si preguntas: «¿De verdad, físicamente, abren la boca y te muerden?», eso es más o menos lo que podría parecer.
MN: ¿Quieres decir que podría ser un tallo de apio para Yama?
J-R: Algo así. En el momento de encontrarte con Yama, si eres un iniciado, podrías pronunciar tu mantra y llamar a tu maestro. Si ese maestro no tiene la capacidad de estar ahí, en ese lugar no físico, para hablar por ti, entonces te vuelven hacia el lado izquierdo de Yama. Si eres un iniciado del Viajero, entonces el Viajero o su ángel, que es el Arcángel Miguel, se queda ahí contigo y escribe tu nombre en el Libro de la Vida para que no vayas a la izquierda. Vas a la derecha. Y no hay manera de que el ángel de la muerte te permita ir a la izquierda, porque, si eso se permitiera, el Viajero iría al infierno a buscarte, ya que no eres parte del territorio negativo.
Y, si el Viajero va al infierno, entonces todos los espíritus que hay allí quedan liberados de su esclavitud a los poderes negativos, todos y cada uno de ellos. El poder negativo no permitirá que eso suceda, así que devolverá el alma de aquel que es parte del dominio del Viajero.
Mucha gente que ha sufrido circunstancias físicas que normalmente llevarían a la muerte y ha sobrevivido, ha dicho: «Tuve que volver». No podían ir al infierno porque estaban marcados como iniciados del Viajero, y su camino espiritual incluye mantener el cuerpo físico para poder completar sus deudas kármicas, emprender el camino espiritual del desenvolvimiento y dejar esta tierra de Luz reflejada.
MN: Entonces, dentro del proceso de pasar al lado derecho de Yama, ¿siguen existiendo distintos niveles donde reside el Espíritu, como el causal, el mental, el etérico, etc.?
J-R: Claro.
MN: Entonces, si morimos como iniciado causal, mental o etérico, ¿nos quedaríamos en esos niveles o iríamos con el Viajero?
J-R: Ambas cosas. Vas con el Viajero si eres su iniciado. Y luego, a qué nivel vas depende de cuánto karma hayas resuelto. En primer lugar, puedes ser un iniciado en el nivel mental y aún no haber terminado todo el karma del reino astral, porque, en el proceso de iniciación, atraviesas hacia el reino más alto lo más rápido posible para disolver todo el karma que se pueda.
Pero digamos, solo como ejemplo, que has disuelto todo tu karma en los niveles causal y mental, y eres un iniciado etérico. Así que, cuando pasas a los mundos del Espíritu, irías al nivel astral y simplemente lo mirarías, y luego pasarías al nivel mental y lo mirarías, y luego irías al nivel etérico. Trabajarías en ese nivel para terminar de disolver el karma de ahí, y luego pasarías al nivel del alma.
Es muy difícil ir por encima del nivel del alma en una sola vida. Es difícil. Pero no es difícil traspasar el nivel del alma siendo un iniciado del nivel del alma. Y quien es un iniciado del nivel del alma progresará mucho más rápido a través de todos los niveles inferiores. Es raro, en efecto, que alguien que no sea un iniciado del nivel del alma entre en los reinos inaccesibles por encima del alma. Eso es muy raro.
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Busca la Parte Dos de la entrevista en un próximo Nuevo Amanecer.